El pacto de diciembre

A mediados de los años ochenta, los créditos canalizados al grupo Ibusa -en el que Bueno participaba personalmente con el 45%- habían crecido de forma espectacular. Entre las empresas en la órbita de Ibusa se encontraba el llamado grupo de Cádiz, un entramado de sociedades -Comercial de Productos Pesqueros, Cultivos Piscícolas del Sur, Gaditana de Desarrollo y Española de Piscifactorías- en el que junto a Bueno participaba el político Abel Matutes, prohombre del Banco Abel Matutes Torres -también participado por Banesto, al 50%- entonces vicepresidente de Alianza Popular.Al finalizar 1985, Bueno se entrevistó con Pablo Garnica Mansi, presidente de Banesto, para renegociar la deuda de Ibusa con el grupo financiero. "Javier de la Rosa entiende que aquella renegociación se hizo a sus espaldas y la considera una traición, aunque para mí y para el futuro de mi grupo de empresas resultó fundamental", revela Bueno.

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Poco después, en los documentos internos de Banesto (propietario al 100% de la BGN) se exoneraba a Eduardo Bueno -hasta poco antes presidente del grupo Popular en el Parlamento de Cataluña-, de todos los avales personales en relación con el agujero de la BGN. La magnanimidad del banco se debió a los argumentos acopiados por Bueno ante Garnica en la reunión, conocida como el pacto de diciembre.

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