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El modelo italiano

El plan alternativo del acero -calificado de "desestabilizador" por fuentes del Ministerio de Industria y Energía- propone una reducción de más de un millón y medio de toneladas frente a las 900.000 del proyecto oficial para la CSI. La producción española es excedentaria básicamente en los productos largos, fabricados por los privados y también por el holding público.Los empresarios podrían absorber las divisiones de Ensidesa destinadas a productos largos y ajustar posteriormente las capacidades globales del subsector. Este esquema permitirá avanzar en una línea similar a la seguida en la siderurgia de Italia, donde el grupo público ILVA hit sido parcialmente privatizado mediante ventas, joint ventures y alianzas, mientras que los privados se han especializado en la producción sobre hornos eléctricos (mini mills).

La traslación del modelo italiano a España convertiría a Ensidesa-AHV en una pequeña siderurgia de ínfima dimensión -el10% del mercado español- con relación a sus competidores europeos.

Por otra parte, los empresarios son contrarios a la creación de la acería compacta en Sestao -como está previsto en el plan de la CSI y ha sido exigido reiteradamente por el Gobierno vasco-, porque lo consideran un proyecto tecnológicamente inviable dada su complejidad, únicamente resuelta por la empresa norteamericana Nucor y la italiana Arvedi, ambas líderes en esta actividad. Por otra parte, argumentan que la acería compacta representaría una seria competencia enel mercado de la chatarra del País Vasco. Con su presión en Bruselas, el sector se une a las empresas del resto de la Comunidad Europea que tratan de obtener el apoyo de la Comisión para disminuir el impacto negativo de las sanciones arancelarias impuestas por Estados Unidos contra el acero de los Doce.

Los representantes de Siderinsa pedirán a Van Miert,que refuerce las medidas antidumping de la CE contra las importaciones originarias de países terceros como Croacia, Esloveni,a, Polonia, Hungría y República Checa. Asimismo, denunciarán lo que consideran tensiones de competencia en el mercado español entre el sector privado y el público, ya que este segundo "produce y vende en pérdidas los productos que nosotros manufacturamos en rentabilidad", según Siderinsa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de febrero de 1993