La violación de los derechos humanos, eje de la visita del Papa a Sudán
Decenas de millares de sudaneses asistirán hoy a la misa que el Papa celebrará en la mal llamada plaza Verde, un polvoriento descampado cercano al aeropuerto de Jartum cuya tribuna fue uno de los primeros regalos que Irán hizo al Gobierno del presidente Omar Bachir, y, sobre todo, al poder detrás del trono, encarnado por el líder fundamentalista Hassan al Turabi, jefe del Frente Islámico Nacional (FIN).El Papa pasará unas seis horas en Sudán, donde finalizará su décimo viaje por el continente africano. Oficialmente, Juan Pablo II viene a instaurar la festividad de la hermana Bajita, una monja sudanesa beatificada recientemente y cuya fe y obra inspiran a los tres millones de católicos de Sudán. La misión de Wojtyla, sin embargo, se inscribe en el más amplio marco de la religión y la defensa de los derechos humanos. Se espera que el Pontífice formule un llamamiento en favor de los 4,5 millones de refugiados a causa de la guerra que el Gobierno musulmán libra contra los rebeldes del Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA), cuyas bases se asientan en el sur del país, habitado fundamentalmente por cristianos. El desplazamiento forzoso de esta población ha sido comparado con la limpieza étnica en la antigua Yugoslavia.


























































