La simpatía
La puesta en escena de un solista en un concierto tiene más importancia de lo que parece a primera vista: crea un clima, un grado de complicidad con el espectador-oyente. Algunos ejemplos, en el caso del piano: María Joáo Pires busca la comunicación por la intimidad con su presencia discreta y frágil; Barenboim es la extroversión; Pollini la timidez deslumbrante de recursos técnicos.La conexión con el público de Rosa Torres Pardo es a, través de la naturalidad, de la simpatía. Se podría decir que toca como si estuviera rodeada de un grupo de amigos. Su fraseo es de una gran limpieza, se recrea en las líneas melódicas, sus agresivos impulsos de antaño están dejando su sitio a los aspectos más cantables y próximos de la música.
Orquesta RTV de Rusia
Director: Vladímir Fedoseev. Solista. Rosa Torres Pardo. Obras: Chaikovski, Capricho italiano; Rasmáninov, Rapsodia para piano y orquesta sobre un tema de Paganini, y Bartok, Concierto para orquesta. Ciclo Ibermúsica. Auditorio Nacional. Madrid, 27 de enero.
Fedoseev, un solvente director, planteó un Concierto para orquesta de Bartok extraño y áspero, pero con momentos de gran interés. No fue una versión estilizada ni llevada al terreno lírico, sino agudizada y seca, escorada hacia la distorsión. De ahí su atractivo y también la sensación de desconcierto que produjo en varios pasajes.


























































