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CARTAS AL DIRECTOR

Inocentes perseguidos

La sociedad es estúpida por igual, y eso sólo lo sabe bien un perseguido. Un perseguido se fabrica lo mismo, verbi et gratia, por medio de mil listas negras, tras decenios de persecución social, profesional y cultural de cualquiera, por los servicios secretos de ocho países, que por un error de un policía rural, el cual, en un instante, implica, mata o detiene a un inocente, que será obviamente condenado por el juez de turno. La sociedad quiere venganza, sufre pánico; vengarse en inocentes es un lujo, todo sirve, incluso esa venganza de prótesis que el Estado le ofrece, la justicia aplicada a inocentes, le hace falta y le vale. Preciosa sociedad.El papel más importante de la clase política es engordar verdugos de todos los pelos. Aunque los mejores verdugos sean los más indiferentes y desagradecidos.

Sólo los inocentes tiene lucidez. Sólo los perseguidos tienen la experiencia suficiente para comprender que la realidad social se compone de un 99% de estupidez y un 1 % de persecuciones injustas. Alijos de droga empleados en España para inculpar a inocentes. Conocíamos casos. Hasta sin droga.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de enero de 1993