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Los italianos reciben con parabienes la firmeza de Scalfaro contra la corrupción

El presidente de la República Italiana, Oscar Luigi Scalfaro, ha conseguido la casi unanimidad de la clase política Italiana y de la opinión pública de este país con su primer mensaje, emitido por televisión con ocasión del fin de año, en el que anunció que "no habrá ningún perdón" para los políticos corruptos.Sin eufemismos, el primer mandatario italiano ha llamado traidores a los evasores fiscales, responsables, en parte, de la abultada deuda pública del Estado italiano, y ha condenado la corrupción de todo tipo sin caer en la trampa de descalificar la actividad política como tal, pues, "si matamos los partidos, herimos de muerte a la democracia".

Pero en un momento de grave crisis política, social y económica, el presidente de la República ha manifestado su convicción de que Italia renacerá desde sus propias contradicciones. Además, Scalfaro recordó a "los magistrados, los hombres de escolta, los agentes del orden y los heroicos ciudadanos caídos bajo el arma del delito".

Por ello, según afirma el diario L'Unita, portavoz del antiguo partido comunista, su discurso ha sido "severo pero optimista". Como aseguraba ayer el diario Corriere della Sera, por tres veces ha usado la palabra "patria", un término caído en desuso desde hace algún tiempo.

Por la misma razón, el presidente italiano ha pedido a los jueces que no se dejen contaminar por la razón política a la hora de emitir sus veredictos, y que recuerden que quien violó el Código Penal debe pagar con todas sus consecuencias.

El termómetro de la calle lo marcó la centralita telefónica del Quirinal, residencia presidencial, habitualmente dedicada a las conversaciones políticas y que la otra noche permaneció bloqueada por las llamadas de felicitación a Scalfaro, entre ellas, "una larga y cordial" del papa Juan Pablo II.

Es sintomático que los únicos que no han encajado bien el discurso presidencial han. sido los radicales nacionalistas de la Liga del Norte, que lo han considerado "abstracto", y la extrema derecha del Movimiento Social Italiano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de enero de 1993