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Un programa de desarme a lo largo de 10 años

El acuerdo de desarme nuclear START II alcanzado ayer por Estados Unidos y Rusia en Ginebra prevé la reducción de dos tercios de los arsenales nucleares estratégicos de los dos países en los próximos 10 años. Las negociaciones se inciciaron en abril del pasado año y, en junio, los presidentes de Estados Unidos, George Bush, y de Rusia, Borís Yeltsin, firmaron un acuerdo de principio que tenía como meta ampliar las bases del acuerdo para la reducción de los arsenales nucleares estratégicos que, bajo el nombre de START I, alcanzaron en julio de 1991 Bush y Mijaíl Gorbachov, entonces presidente de la URSS.El acuerdo START II se basa en la afirmación del estatuto no nuclear de las repúblicas de Bielorrusia, Kazajstán y Ucrania, que se independizaron tras el desmembramiento de la Unión Soviética. Se trata del primer acuerdo para reducir las armas estratégicas ofensivas.

Al suscribir el tratado START II, Rusia acepta eliminar los últimos SS- 18 y los SS-24 intercontinentales durante los próximos siete años (unas 3.500 cabezas nucleares en total). A cambio, Estados Unidos renunciará a sus MX Peacekeeper y Minuteman III (2.000 ojivas). Moscú mantendrár los silos de los citados misiles, que pasarán a ser ocupados por los SS-25, con el fin de reducir los costes económicos del acuerdo.

Norteamericanos y soviéticos han decidido, asimismo, limitar a 1.750 el número de las cabezas nucleares que tiene a bordo de sus submarinos. Actualmente, Moscú cuenta con 2.696 ojivas y Washington con 3.840.

Por parte de Estados Unidos, la reducción a unas 3.500 cabezas nucleares estatégicas (actualmente cuenta con 9.986) se efectuará fundamentalmente sobre la reducción a la mitad de los misiles balísticos de ojiva múltiple instalados en sus submarinos que son considerados actualmente como invulnerables.

Rusia reducirá en el mismo plazo de 10 años sus cabezas nucleares de 10.237 a 3.000.

El acuerdo START II tiene la particularidad de no prever la destrucción de las armas, sino la eliminación de los sistemas de lanzamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de diciembre de 1992