Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL FUTURO DE EUROPA

El eje franco-alemán y España amenazan con una Comunidad a 10

LLUÍS BASSETS ENVIADO ESPECIAL La cuerda no puede estar más tensa. Como suele suceder en las complejas negociaciones a 12 bandas, se ha avanzado en muchos frentes, pero no se ha cerrado ninguno. El único argumento en tales casos sor las amenazas. El eje franco-alemán, con el apoyo militante de España, ya dejó caer una y otra vez en declaraciones públicas y en sus intervenciones dentro de¡ propio Consejo que, si no hay acuerdo sobre Dinamarca y sobre presupuestos, al día siguiente de la cumbre empezará a prepararse la Comunidad Europea sin daneses y sin británicos. La fijación de una fecha límite para la ratificación del Tratado de Maastricht se ha convertido en una de las necesidades más apremiantes, que ayer a última hora no contaba todavía con las mínimas garantías.

La tradicional intervención del presidente del Parlamento Europeo, Egon Klepsch, por la mañana al inicio del Consejo Europeo, desbordó por primera vez en la historia de las cumbres el carácter meramente formal y de cortesía y dio paso a un vivo debate sobre los temas más conflictivos. Felipe González y Aníbal Cavaco Silva tomaron como punto de partida el discurso europeísta de Klepsch para complicarles más las cosas al presidente en ejercicio de la CE, John Major.Según los dos jefes de Gobierno ibéricos, ninguno de los temas decisivos tiene una solución por separado. El acuerdo debe ser global, tanto por lo que se refiere a las finanzas de la Comunidad, como a la fórmula especial para Dinamarca, y por supuesto a la ampliación inmediata de la CE a Austria, Suecia y Finlandia.

También según fuentes de la Comisión Europea, todos los temas serios están destinados a ser aparcados a la espera del acuerdo mayor sobre las finanzas, en el que los "cuatro países de la cohesión" y la Comisión, con ayuda parcial pero clara de un pelotón de países que encabeza Francia, quieren doblar la insistencia británica en congelar los presupuestos de la CE durante tres años sobre la base del 1,2% por ciento del PIB (Producto Interior Bruto) del gasto realizado en 1992.

Dinamarca halló, de otra parte, una enorme presión para que aceptara una versión más endulzada de la fórmula apadrinada por el Reino Unido. No puede ser bautizada como decisión de los Doce, que obligaría a un nuevo proceso de ratificación. Debe limitarse en el tiempo o ir acompañada del compromiso danés de no entorpecer la revisión del Tratado de Maastricht en 1996. En palabras de los propios portavoces británicos, la fórmula danesa no puede ser "inconsistente" con Maastricht, no debe estar en contradicción con el tratado, y debe ser de uso exclusivo para Dinamarca, sin posibilidad de aplicación a otros países, como los postulantes a entrar en la CE.

La rueda de intervenciones suscitada por el caso danés, junto con la escasez de la oferta presupuestaria presentada por la presidencia británica, llevan a pensar que ayer por la tarde se había llegado al límite de la tensión que permite el equilibrio de fuerzas entre los Doce. Fuentes de varias delegaciones confirmaron que el fracaso de Edimburgo producirá inmediatamente movimientos para la reformulación del proyecto de Unión Europea sin el Reino Unido, que condiciona su ratificación a la de Dinamarca y sin este último país. El ministro alemán de Exteriores, Klaus Kinkel, aseguré a una cadena radiofónica de su país que "si esto no funciona, no debe excluirse un nuevo acuerdo político para hacer lo mismo, pero entre un grupo más pequeño de países".

Cabe notar la discreta posición adoptada dentro del Consejo por el presidente de la Comisión, Jacques Delors, que ha dejado cabalgar la caballería española y portuguesa por delante. La fórmula de compromiso de Delors para el presupuesto, que era el mínimo de los mínimos según el Gobierno español, se ha convertido a estas. horas en una posición avanzada que podría admitir nuevos recortes ante la intransigencia británica. No se descarta, según fuentes españolas, que el propio presidente del Gobierno español, Felipe González, extraiga una propuesta final, capaz de desbloquear toda la cesta de problemas, antes de que se llegue al estallido de la crisis. González intervendrá el martes ante el Congreso español para informar sobre la cumbre.

Las preocupaciones de Edimburgo aparecen lejos de Somalia y de Bosnia, donde se dan a estas mismas horas dos pruebas de la impotencia de la CE. Los ministros de Exteriores discutieron sobre los problemas del Este europeo y de los Balcanes y pudieron tomar conciencia de cómo la propia armonía de los Doce hace aguas por parte de Grecia.

A pesar de que nadie quería acentuar ayer el nivel dramático de las divergencias con el país helénico, que forma bloque disciplinado con la cohesión y el europeísmo militante, los signos de malestar son ya evidentes por el bloqueo a Macedonia, las violaciones del embargo a Serbia y la movilización de los sentimientos populares para impedir que la nueva república vecina adopte el nombre del que fue el remoto reino de Filipo y de Augusto.

Por otro lado, los países miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) decidieron ayer en Ginebra proseguir "firmemente" su compromiso en favor de una rápida entrada en vigor del Espacio Económico Europeo (EEE) sin la participación de Suiza en las negociaciones con Bruselas, informa J. A. Ortega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1992

Más información

  • Dinamarca y presupuestos, grandes escollos