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EL FUTURO DE EUROPA

Subsidiarios y transparentes

La cesta de acuerdos que intentan cerrar los doce jefes de Estado y de Gobierno cuenta con dos guindas, consideradas imprescindibles por algunos Gobiernos, como él danés y el británico, para convencer a sus euroescépticos sobre la ratificación de Maastricht. Se trata de sendos documentos sobre la subsidiariedad y la transparencia, que en su redacción final no suscitaban ningún recelo entre los socios comunitarios.Por subsidiariedad se entiende el reparto de competencias adecuado entre los Estados y la Comunidad Europea (CE), mientras que la transparencia, destinada a acercar las decisiones de la CE a los ciudadanos, significa en la propuesta británica la apertura de los Consejos de Ministros comunitarios al público.

Las aristas que presentaban ambas cuestiones han sido eliminadas durante esta semana en los trabajos previos a Edimburgo. Subsidiariedad ya no significa, pues, cortar las alas a la Comisión Europea ni derecho de los Estados a guillotinar cualquier iniciativa de la CE. Transparencia tampoco es sinónimo de publicación de los debates hasta ahora reservados en los que se juegan intereses nacionales y se intercambian cromos con el cinismo habitual en estos casos.

Ambas acuerdos, en cualquier caso, conducirán a cuidar algo más los sistemas de trabajo de la CE y a peinar su legislación de directivas y reglamentos redundantes, inútiles o, a veces, directamente absurdos. España consiguió eliminar la inmediata entrada en vigor del acuerdo sobre la subsidiariedad, contra el deseo de los padres británicos de la criatura, argumentando que no tiene sentido adelantar un elemento de Maastricht antes de la ratificación del Tratado. La Comisión Europea queda comprometida, mientras, a utilizar el acuerdo como guía de comportamiento. Sobre la transparencia, la única objeción pendiente es la decisión por mayoría simple propuesta por la presidencia británica para convertir la reunión del Consejo de Ministros de la CE en una sesión pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1992