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EL FUTURO DE EUROPA

Bonn propone que los Doce asuman la congelación salarial y la flexibilización del despido

Los ministros de Economía de los Doce se incorporaron ayer, por primera vez, a la cumbre semestral de jefes de Estado comunitarios para reconocer la crisis económica y asumir que no tienen margen de maniobra, ni con la política fiscal ni con la monetaria, para salir de ella. Ante este panorama, el ministro de Finanzas alemán, Theo Waigel, ofreció la gran novedad de política contra la crisis. Propuso a sus socios comunitarios que, entre todos, asuman la iniciativa alemana de congelar los salarios en el sector público, promuevan una actuación similar en el privado y flexibilicen cuanto antes el mercado laboral. Y todo ello, como condición para cualquier reactivación económica en la Comunidad Europea (CE).

Los ministros estuvieron de acuerdo en poner más que buena voluntad en vincularse a la iniciativa de Waigel sobre salarios y mercado de trabajo. Reconocieron que para salir de la recesión conviene tener menores tipos de interés, aunque en la Comunidad Europea no han parado de subir desde la tormenta monetaria de septiembre. Pusieron como ejemplo las posibilidades de salida de la crisis que tiene ahora Estados Unidos, un país donde los bajos tipos de interés no han provocado ningún aumento de la temida inflación.En la Comunidad Europea, mientras, el temor a la inflación de Alemania se ha sumado a una fuerte crisis del Sistema Monetario Europeo, que ha disparado los tipos de interés en todos los países ajenos al área de influencia germana. De hecho, países como Italia, Portugal, Francia o Irlanda expresaron su queja de la desafortunada subida de tipos que se han visto obligados a imponer a sus ciudadanos y sus empresas en un momento en el que la medida de política económica necesaria era exactamente la contraria. Pero ninguno optó por pedir cuentas a su colega alemán, visto el éxito de solicitudes anteriores.

Se trata de alcanzar acuerdos, no de sembrar mayores discrepancias, y el primer consenso de los responsables de Economía de los Doce es que los tipos de interés deben bajar sin poner en peligro la temida inflación y sin alentar mayor inestabilidad en el SME. Y la solución que han encontrado está en el mercado de trabajo. Según este análisis, los reducidos tipos de interés estadounidenses no ponen en peligro la inflación porque allí hay total flexibilidad laboral.

El segundo consenso de los ministros es que conviene mejorar la utilización de los recursos públicos, sin elevar ni un ápice el déficit público, para destinar algo más a inversión en infraestructuras. La medida propuesta por Waigel para esa redistribución es congelar la masa salarial del sector público. La delegación española no cabía en sí de satisfacción, pues, además, el ministro alemán añadió que esa contención salarial en el sector público debe dar ejemplo y trasladarse al privado, ya que toda esa contención es la mejor forma de asegurar "las mejores condiciones" para cuando cambie el ciclo, es decir, se produzca la esperada salida de la recesión.

El seguro de desempleo

Junto a la moderación de salarios, el responsable de Finanzas germano comentó que en su país hay algunos desempleados que perciben remuneraciones superiores a sus compañeros en activo. O lo que es lo mismo, insinuó que hay que recortar el seguro de desempleo. Para que no quede duda de que ésa es la línea adecuada, las conclusiones finales de los ministros económicos hablan de reducir subsidios, aunque sin señalar a nadie.

Queda por ver cuántas propuestas de esta reunión económica paralela introducirán los jefes de Estado y de Gobierno en las conclusiones generales de la cumbre. De momento, y para que no quede duda de que los responsables de Finanzas son hombres de palabra, ya han adelantado que la reforma del mercado de trabajo requerirá un Consejo de Ministros (Ecofin) especial, al que invitarán a los titulares de Trabajo.

Los ministros de Economía se disculparon, en las conclusiones de su reunión, por haber eludido un debate en profundidad sobre el principal problema financiero de estos meses: la crisis del SME, toda vez que el sistema de tipos de cambio fijos se presumía como la antesala de la moneda única que propugna el Tratado de Maastricht. El motivo aducido es que el informe que se encargó para esta cumbre al Comité Monetario y al Consejo de Gobernadores está aún en fase de preparación.

A cambio, ha quedado fuera de la agenda de Edimburgo la más mínima discusión sobre la Ronda Uruguay del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), complicada por Francia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1992

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