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Muere Luis Alcoriza, heredero de Buñuel en el cine mexicano

El cineasta español vivia completamente apartado del cine en su casa de Cuernavaca

Luis Alcoriza, director y escritor de cine español residente en México desde la posguerra civil, falleció el jueves en Cuernavaca (México) a los 72 años de un ataque cardiaco. Con Alcoriza, uno de los pocos supervivientes que quedaban ya en México del exilio republicano español, se va una parte de la historia del cine mexicano y el principal heredero en México de la maestría de Luis Buñuel, con quien Alcoriza trabajó en la década de los cincuenta, escribiendo varias de sus mejores películas, entre ellas Los olvidados y El ángel exterminador.

Alcoriza llegó a México cuando tenía 20 años, al término de la guerra civil española. Nació en Badajoz y era hijo de actores. Esto le permitió en 1940, recién llegado a México, iniciar su propia carrera como actor en la película La torre de los suplicios. Seis años después era ya uno de los principales guionistas del país y sus textos eran reclamados incluso desde Hollywood. Norman Foster, un prestigioso director estadounidense, dirigió en 1946 El ahijado de la muerte, con guión de Alcoriza.En 1949 Buñuel le pidió que escribiera para él. La colaboración duró una década crucial en la obra buñueliana, pues Alcoriza escribió con Buñuel ni más ni menos que Los olvidados, El bruto, La muerte en el jardín, Él, El gran calavera y El ángel exterminador, compartiendo así premios- internacionales con el director aragonés en esta etapa esencial.

Buñuel sin Buñuel

Años más tarde Alcoriza comenzó a realizar sus propios guiones y así surgieron dos admirables películas, básicas para entender la herencia de Buñuel, en el cine mexicano. Estas obras son Tiburoneros y Tlayucan, película esta última que fue seleccionada para competir por al Oscar y que le valió a Alcor¡za el calificativo, dentro del mundo cinematográfico mexicano, de Buñuel sin Buñuel.

Sus comienzos como director corresponden ya a la década de los sesenta, con Los jóvenes, su primera película, a la que siguieron otras como Amor y sexo, La puerta, Tarahumara, A paso cojo, El gánster, Presagio, Los bienamados, El niño y el muro y Mecánica nacional. El crítico Jorge Blanco, en su obra La aventura del cine mexicano, califica a Alcoriza como un hombre empecinado en la búsqueda de lo insólito cotidiano, de la paradoja monstruosa y de la ternura cruel.

En Tlayucan, su segunda película, inaugura, en opinión de Blanco, las primeras tentativas de un realismo ciudadano, donde a veces se entremezclan el arrebato febril de Goya y el esperpento de Valle Inclán. Su condición de refugiado de una guerra y hombre forzado a salir de su propio país está presente también en su obra.

Alcoriza rodó su última película en España en el año 1989; El filme, que todavía no se ha estrenado en México, se titula La sombra del ciprés es alargada y está basada en la popular novela de Miguel Delibes. Era Alcoriza un hombre que, pese a llevar más de 50 años residiendo en México, conservaba, intactas sus costumbres españolas.

En 1974 obtuvo una mención especial en el Festival de Cine San Sebastián para su obra Presagio, en cuyo guión colaboró García Márquez, que era amigo suyo.

Alcoriza vivía en Cuernavaca, hermoso paraje natural próximo a la capital mexicana. Aunque se encontraba enfermo desde hace algún tiempo, amigos suyos como el director Sergio Véjar y la actriz Jacqueline Andere revelaron que padecía una grave depresión generada por la falta de trabajo, derivada de la crisis que sufre la industria cinematográfica mexicana, circunstancia que, en opinión de ambos, precipitó su muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de diciembre de 1992