"Queremos un Canadá unido", afirma el ministro de Asuntos Internacionales de Quebec

"El mundo necesita ejemplos de unidad y arreglo de los problemas por la vía del diálogo en este momento de explosión étnica y nacionalista en la vieja Europa, y Canadá puede ser hoy el símbolo", declara a EL PAÍS el ministro de Asuntos Internacionales de Quebec, John Ciaccia, que acaba de visitar Madrid para impulsar las relaciones económicas con la provincia francófona. Ciaccia dice que el reciente acuerdo constitucional entre el Gobierno de Ottawa y los primeros ministros de las 10 provincias canadienses "es histórico, satisface las necesidades de Canadá en su conjunto y responde a las preocupaciones de Quebec". "Queremos un Canadá unido, pero diverso", añade.

El acuerdo constitucional será sometido a referéndum el próximo 26 de octubre. El día 8 se reunirá el Parlamento nacional para debatir la formulación de la pregunta.John Ciaccia indica que hay un reconocimiento de Quebec como "sociedad distinta, y de todas las comunidades étnicas que integran el Estado canadiense".

A la provincia de Quebec concretamente se le reconoce el derecho a promocionar su lengua y cultura francesas y sus propias leyes civiles, y se le garantiza el 25% de los escaños en la Cámara de los Comunes, que con las nuevas reformas pasa de tener 295 a 337 diputados.

También es reconocida la autonomía de los 750.000 nativos y esquimales (inuit), quienes a partir de ahora podrán negociar los detalles de su autogobierno.

Las 10 provincias tendrán la opción de asumir competencias sobre inmigración, vivienda, minería, turismo y agricultura. "Canadá ha demostrado una vez más su tolerancia. Los canadienses queremos trabajar juntos, sin separatismos", afirma Ciaccia.

El debate independentista

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Quebec precisamente ha sido la provincia que más problemas ha planteado, y cuenta con un movimiento independentista muy activo que presionó para que el referéndum de octubre no sólo fuese sobre la reforma constitucional, sino también sobre la soberanía de la provincia. "Creo que la mayoría de los quebequeses", dice Ciaccia, "quiere ver todo ese asunto resuelto. Una vez firmada y aceptada la reforma constitucional, el debate sobre separatismo e independentismo será superado".Además de los independentistas quebequeses existen algunas facciones dentro del Partido Liberal, en el poder, que acusan al primer ministro, Robert Bourassa, de no haber obtenido las suficientes concesiones por parte de los demás líderes provinciales. El referéndum ha rememorado el caos político producido por el rechazo -por dos provincias- del llamado Acuerdo del Lago Meech, en 1990, que también intentó poner orden constitucional. Ciaccia no considera que con el presente acuerdo ocurra lo mismo, y está convencido de que los canadienses de todas las regiones votarán a favor. "En esta ocasión", dice, "se respetan las aspiraciones de las provincias y minorías étnicas".

Visión global

El ministro quebequés insiste en que el acuerdo constitucional del 22 de agosto pasado "contiene una visión global de Canadá, de la provincia de Quebec y de las demás provincias que integran el Estado".Respecto al temor de que en la confederación canadiense, influenciada por la explosión nacionalista en Europa del Este, pueda darse una situación a la yugoslava, John Ciaccia responde: "Es imposible. Canadá, desde su fundación hace 125 años, no tiene una historia de violencia, sino de democracia. Los problemas los ha resuelto siempre mediante la discusión democrática, y la resolución pacífica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de septiembre de 1992.

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