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2.000 personas ocupan ilegalmente la antigua Cañada Real, por donde discurrirá la M-50

Cerca de 2.000 personas viven en la Cañada Real, una franja de terreno de cuatro kilómetros de largo por unos 15 metros de ancho que va desde la carretera de Valencia hasta la depuradora Sur de Getafe. En los últimos 20 años, 400 familias han ocupado esta vía pecuaria en desuso -propiedad de la Comunidad de Madrid- para construir su vivienda permanente o un chalé de fin de semana. Otros poseen un almacén, un taller o una granja de ganado. Incluso hay cobertizos que sirven para ocultar droga. Pero estas edificaciones tienen sus días contados. El trazado sureste del quinto cinturón de circunvalación de la capital -la M-50- coincidirá con la Cañada Real, según las previsiones del Gobierno autónomo.

José, que posee un negocio de reparación de automóviles, reconoce que es "un ilegal", pero no se piensa marchar de su parcela de la Cañada Real, en el límite entre Rivas-Vaciamadrid y Madrid. Lleva 14 años viviendo allí. Aunque el Ayuntamiento de la capital le imponga multas, sabe que es muy difícil que las pueda cobrar. "Vinimos aquí porque no teníamos medios para comprar terreno en otro sitio", explica. Él empezó cultivando una pequeña huerta. Después construyó una casa en la que vivió con su familia tres años, tomando agua de un aljibe y usando un pozo negro como alcantarilla. Más tarde convirtió el asentamiento en un taller donde se amontonan antiguos vehículos nortemericanos y algún viejo jeep del Ejército.La Cañada Real fue hasta finales del siglo pasado el camino de trashumancia utilizado para conducir las reses desde Soria hasta Extremadura. En Madrid es más conocida como Cañada Galiana, nombre que recibe la cueva situada al comienzo de la vereda ganadera. Aunque los rebaños ya no pasan por la Cañada Real, sigue catalogada como vía pecuaria, administrada por la Comunidad de Madrid. "Es un bien público que pertenece a todos los españoles", afirma Demetrio Peña, jefe de vías pecuarias de la Comunidad. En sus terrenos está prohibida la instalación de cualquier tipo de industria o actividad económica. El Plan General de Madrid califica la zona como suelo no urbanizable.

48 expedientes urbanísticos

"Hay gente que ha tardado casi ocho años en levantar su casa, y ahora quieren derribársela", se lamenta José. Los ocupantes de parcelas de la Cañada Real recuerdan que llevan 20 años allí, y se preguntan por qué no se les impidió entonces construir sus casas. Ahora aseguran que pagan los recibos de la luz y de teléfono, e incluso el de la contribución urbana.

Un portavoz del Ayuntamiento de Madrid precisa que "el problema de la Cañada Real se remonta a 10 años atrás". La Gerencia de Urbanismo ha incoado 48 expedientes por infracciones urbanisticas. Pero en la vía pecuaria hay cuatro centenares de parcelas acotadas.

"Sólo se meten [los inspectores municipales] con los que quieren", afirma José. "Ponen una multa y no vuelven hasta el año siguiente". La Policía Municipal de Madrid patrulla frecuentemente por la Cañada, y sus agentes conocen a los vecinos. Hace dos años, Juan José Escribano, vio cómo le derribaban su casa y un corral de ovejas y cerdos. Ahora, tras abandonar su parcela, trabaja en Valdemingómez, un vertedero municipal que también ocupa una parte (de la cañada. La parcelas no se venden, pero sí se ceden "por el valor de lo que se ha invertido", comenta José.

Tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid coinciden en que es necesario incrementar la vigilancia en la vía pecuaria. "Sería necesario coordinar a todas las instituciones con competencias", señala Luis Molina, técnico del área municipal de Medio Ambiente.

Demetrio Peña, responsable de la Cañada Real, y Pablo Font, ex concejal de Urbanismo de Rivas, apuntan que la solución a la ocupación ilegal de sus terrenos llegará con el trazado de la M-50, cuyo tramo sureste coincidirá con la vía pecuaria, según las previsiones de la Comunidad de Madrid.

Dos vertederos en una vereda ganadera

El Ayuntamiento de Madrid también ocupa terrenos de la Cañada Real. El principal vertedero de la capital -Valdemingómez- está instalado sobre una parte de la vía pecuaria, al igual que una escombrera. En la actualidad se está construyendo en la misma zona una planta de tratamiento de residuos que incluye una incineradora.En una parcela próxima a la cañada ardieron hace dos semanas numerosos bidones que contenían ácidos. Las deficiencias medioambientales que se han producido en los vertederos -se han sucedido los incendios en Valdemingómez- motivaron tina denuncia del Ayuntamiento de Rivas, controlado entonces por el PSOE, contra el de Madrid por 14 presuntos delitos ecológicos.

El anuncio de la construcción de la incineradora también ha sido la causa de dos manifestaciones de protesta de los vecinos de Rivas y de los barrios madrileños de Santa Eugenia y Moratalaz, que denuncian la previsible emisión de elementos tóxicos (dioxinas) a la atmósfera.

José, ocupante de una parcela en la Cañada Real, también se queja de que la escombrera "está llena de ratas que bajan a las parcelas". Los chatarreros que acuden al vertedero a recoger cobre aseguran que han encontrado perros muertos en varías ocasiones.

Por su parte, Luis Molina, técnico del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, asegura que "el control sobre los vertederos es total". Molina niega también que haya perros muertos en Valdemingómez.

José Luis Hernández, presidente del grupo ecologista de Rivas Kodepa-Taray, critica la "contradicción" que, a su juicio, supone proteger una zona paisajística mediante la creación del parque regional del Jarama mientras se mantienen "instalaciones tan deterioradas" como los vertederos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de agosto de 1992

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