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Sadam amenaza a los países vecinos que ayuden a la fuerza multinacional

Bagdad / Jerusalén

El presidente iraquí, Sadam Husein, afirmó ayer en un mensaje a su país transmitido por televisión que "cualquier Estado de la zona que otorgue facilidades a los agresores" deberá "asumir las responsabilidad" de su actitud. Sadam pidió a sus compatriotas "paciencia" frente a lo que llamó "compló que busca la partición del país", una alusión a la imposición por las potencias occidentales, desde hace cuatro días, de una zona de exclusión aérea en el sur de Irak, oficialmente para proteger a los shiíes.A pesar de mantener su habitual tono belicoso, el líder de Bagdad no anunció ninguna acción concreta y sólo invitó a los iraquíes a "cumplir cada hora y cada minuto con sus obligaciones civiles y miliares".

Según asegura el diaria Al-Tawra, órgano del partido gubernamental Baas, en su edición de ayer, "decenas de miles de personas procedentes de pueblos, distritos y ciudades de la provincia de Basora se han presentado voluntariamente en las sedes del partido para solicitar armas" con las que hacer frente a la agresión occidental. "Las gentes se niegan a volver a sus casas en espera de ordenes de Sadam Husein", prosigue el diario.

Más adelante, Al-Tawara asegura que numerosos desertores e infiltrados se han rendido en masa a miembros del partido, beneficiándose de una amnistía concedida previamente, lo que supone un claro reconocimiento oficial de la existencia de numerosos rebeldes en el sur del país.

Bagdad rechaza la creación de una zona de exclusión aérea y se reserva, según las primeras reacciones oficiales, el derecho a "responder a la agresión cuándo y de la forma que se decida". Irak considera corresponsables de la medida a los países árabes que la apoyan.

Las conflictivas relaciones de Irak con la ONU se vieron agravadas ayer con el descubrimiento de una bomba de relojería en los bajos de un vehículo del personal de seguridad de las Naciones Unidas destacado en Bagdad para proteger a los empleados en trabajos humanitarios, lo que provocó una protesta formal del secretario general de la organización, Butros Gali.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de agosto de 1992