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10.000 personas estafadas al comprar su piso hace 25 años cobraran ahora la indemnización

La fiebre del desarrollo económico en los años sesenta propició que especuladores de medio pelo montasen fuertes negocios inmobiliarios. El caso de Nueva Esperanza fue el más sonado de la época. 10.615 personas -5.500 en Madrid- entregaron hasta 200.000 pesetas por viviendas, que nunca vieron. El próximo mes de septiembre, 25 años después, se escribe el epílogo. Los damnificados (o sus herederos) recibirán indemnizaciones con el 33% de lo estafado.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia hará la tercera entrega de las indemnizaciones en septiembre. El capital del que se dispone para esta indemnización, 300 millones de pesetas, ha sido obtenido por la subasta de pisos y solares embargados a la sociedad Nueva Esperanza en Alicante. Los 10.000 afectados pertenecían a Madrid (5.509), Valencia (2.043), Alicante (1.203), Málaga, Alcalá de Henares, Sevilla, Alcoy, Valencia y Castellón.En Madrid, 5.509 personas con niveles adquisitivos bajos entregaron sus ahorros a cambio de nada. Sólo en Valencia se construyeron algunas viviendas. Los promotores enseñaban a los madrileños planos, les entregaban llaves de oro y organizaban excursiones gratuitas a Valencia para que viesen pisos que nunca disfrutarían.

Felipe Rivagorda Garrido, afectado de 72 años que ha sido dependiente de comercio hasta su jubilación, vive ahora en el barrio de la Virgen de la Esperanza de Canillas, una colonia de 3.300 vivendas. Esta colonia, al igual que otras tres en Madrid y una en Alcalá de Henares, surgió después de denunciarse la estafa. Los damnificados organizaron nuevas cooperativas de propietarios, ayudadas por los ayuntamientos y el Ministerio de la Vivienda para obtener suelo a bajo precio. A mediados de los setenta accedieron a sus casas.

Felipe reconstruye el proceso por el que se constituyó la cooperativa de Canillas. Recuerda que Joaquín Ruiz-Jiménez, ex defensor del pueblo, les organizó para formar la cooperativa y negoció con el Ayuntamiento de Madrid la cesión de suelo a precio de expropiación.

Surgieron cooperativas con el mismo nombre (Virgen de la Esperanza: los afectados se encomendaron a la Virgen, escaldados por la inversión anterior) en Villaverde, Getafe, y Moratalaz, también empujadas con pasión por Ruiz-Jiménez. Julio García Carballo, otro afectado, de 62 años, indica que el entonces, abogado y ex ministro llegaba a llorar cuando les explicaba y aleccionaba en el Palacio de los Deportes, para organizar la defensa de sus intereses.

El ex defensor del pueblo destaca que el proceso, celebrado en junio de 1976, "se saldó de forma muy favorable para los damnificados".

Cuando, en 1976, se celebró el juicio, unos 7.000 afectados habían adquirido una vivienda a través de las nuevas cooperativas. Esta circunstancia y el tiempo transcurrido explican la escasa expectación de público que levantó el juicio, que tenía un sumario de 260.000 folios.

"La operación les resultó muy bien a aquellos que obtuvieron casas, que ahora se han revalorizado", afirma Ruiz-Jiménez. No tuvieron la misma suerte la tercera parte de los 10.000 estafados en toda España, que por no tener dinero suficiente o porque preferían la indemnización no accedieron a viviendas en régimen de cooperativa. Éstos han recibido las indemnizaciones entregadas en 1987 y 1985 con un 4% de interés sobre el dinero que les fue estafado, de 30.000 a 200.000 pesetas. Aun así, la cantidad obtenida por los que se quedaron sin vivienda dista mucho de resarcir la aspiración a un techo bajo el que vivir.

Los que consiguieron casa, pese a todo, vivieron un drama personal. Los vecinos de la Virgen de la Esperanza de Canillas esperaron desde 1967 hasta 1975 para que les entregasen la vivienda. Paquita Utiel Blanco, ama de casa, recuerda que se acababa de casar cuando entregaron a Nueva Esperanza 35.000 pesetas, prestadas por su padre. "Me quedé embarazada y no paría del disgusto", recuerda. Su marido ganaba 7.000 pesetas. Por fuerza, se quedaron viviendo de alquiler.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de agosto de 1992

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