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Fernando Trueba rueda 'Belle époque' en Portugal

Fernando Trueba descubrió en Portugal El año de las luces. Fue hace seis años y, alabada y premiada la película, gozó del éxito que entonces vivía el cine español. Ahora, cuando los tiempos son más duros por la mayor presión de la industria norteamericana y el menor entusiasmo de la Administración, Trueba ha decidido volver a tierras lusas para rodar una nueva película. Y pasando de modas de adaptaciones literarias, el director de ópera prima se ha inspirado en la II República española para ambientar Belle époque, un filme de 160 millones de pesetas de presupuesto.Un enorme caserón medio destartalado, entre colinas, mieses y viñedos, lleno de polvo y sol, y el olor de las manzanas almacenadas en la planta baja. Es aquí, a unos 20 kilómetros al este de Lisboa, entre Alverca y Arruda dos Vinhos, donde Fernando Trueba rueda Belle époque, su nueva película.

Rodar en Portugal es una opción económica, ya que el presupuesto de la nueva producción -unos 160 millones de pesetas- obliga a una gestión austera de los medios. Pero el ahorro no es el único motivo. Fernando Trueba dice que buscó un lugar no demasiado fácil de identificar y alejado de los tópicos de la España esteparia de la meseta.

Belle époque no es una película realista, costumbrista y muchos menos folclórica. Los protagonistas no son representativos de un lugar o de una determinada época, sino un conjunto de personajes más o menos excéntricos que van a compartir unos días de intensa fraternidad en este oasis bucólico, entre el río y el apeadero.

Según Fernando Trueba, el objetivo de la película es hacer una obra impresionista en el sentido de antiliteraria, con el acento puesto en la cotidianidad de los pequeños gestos, de los pequeños acontecimientos.

El director dice "tener serias dudas" de que se trate de "una historia de amor o de cuatro historias de amor". "Es más bien una historia de amistades", dice, que acaba uniéndolos a todos en una fraternidad algo incestuosa, una complicidad que el deseo perturba por momentos, pero no quiebra nunca por completo. Marginados, en ruptura con las normas y la sociedad, son todos los personajes de Belle époque, más por la fuerza del destino que por voluntad propia.

Los protagonistas son Fernando (Jorge Sanz), un ex seminarista desertor que encontrará refugio en casa de Manolo (Fernando Fernán-Gómez), pintor sesentón, que vive entre libros y botellas de anís.

Las cuatro hijas de Manolo son Clara (Miriam Díaz-Aroca), viuda a los 26 años; Violeta (Ariadna Gil), de 23 años, bella y como sus hermanas, pero que, criada como varón acabó por identificarse como tal; Rocío, de 20 años (Maribel Verdú), novia sin entusiasmo ni ilusión de Juanito (Gabino Diego), el maestro del pueblo y heredero de la familia más rica, y Luz (Penélope Cruz), la pequeña, de 16 años, que a pesar de ser virgen no es tonta, como ella misma dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de julio de 1992