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Impotencia de los Gobiernos ante el problema de los refugiados

La cumbre para refugiados de los jefes de Estado y ministros de Asuntos Exteriores de la Iniciativa Centroeuropea (ICE) -que agrupa a Austria, Italia, Polonia, Checoslovaquia y Hungría- terminó ayer en Viena sin resultados para enfrentarse a la peor crisis de desplazados (2,2 millones) en los últimos 50 años.Desde ayer fueron aceptados como miembros de la ICE (antigua Hexagonal) Croacia, Eslovenia y Bosnia-Herzegovina. La nueva federación yugoslava (formada por Serbia y Montenegro) fue sancionada con la exclusión.

Mientras tanto, alrededor de 6.000 refugiados esperan en la estación ferroviaria de Dobeva, en la frontera de Croacia con Eslovenia, encerrados en vagones de carga, afectados por el calor, la sed y la desesperanza de ser recibidos por algún país. Según las últimas informaciones, la situación ha empeorado por las presiones de las autoridades croatas, que quieren obligar a 2.500 jóvenes bosnios a volver a su república para luchar junto a las milicias musulmanas que hacen frente al acoso serbio.

[El Gobierno italiano ha dedicido acoger a uno de estos trenes, cargado con un millar de refugiados de Bosnia-Herzegovina, mujeres y niños en su mayoría, según informó anoche la agencia Efe. Se trata de una "excepción humanitaria", en palabras del titular italiano de Exteriores, Enzo Scotti].

La tragedia de los refugiados de la antigua Yugoslavia "es una vergüenza para Europa", dijo el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Geza Jeszensky, mientras que el canciller austriaco, Franz Vranitzky, aseguró que "no hay ninguna señal de los Gobiernos europeos occidentales para cooperar en la resolución del problema".

Los primeros ministros aprobaron un documento, que será presentado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el que expresan su "firme apoyo a todas las acciones internacionales dirigidas a terminar con la violencia en la ex Yugoslavia" y descartan una intervención militar al estilo de la del Golfo.

Brotes epidémicos

El ministro de Asuntos Exteriores de Croacia, Zdenko Skrabalo, médico de profesión, advirtió que en los campos de refugiados instalados en su país se han registrado "los primeros brotes epidémicos, especialmente de fiebre tifoidea". Skrabalo dijo que Croacia "no permitirá el ingreso de más refugiados" en su territorio, donde se encuentran ya 360.000 desplazados de Bosnia-Herzegovina y 260.000 croatas de otras regiones de la antigua Yugoslavia.

Mañana se inicia la instalación en Croacia de una ciudad para refugiados, compuesta por tiendas de campaña y financiada por Austria, con una capacidad para 100.000 personas.

El ministro de Exteriores de Hungría expresó la preocupación de su Gobierno por los 350.000 húngaros que viven en la provincia serbia de Voivodina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de julio de 1992