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Crítica:DANZA

La salud del zapato

El concurso de danza española, con sus múltiples ramas, de la escuela bolera al flamenco pasando por la estilización, ha permitido al público acercarse a su realidad y estado de salud tanto en los aspectos creativos como de interpretación.Suele decirse, generalizando, que hoy se baila mejor. La realidad es que la técnica de la danza española ha evolucionado rápidamente en los últimos 20 años, haciéndose más compleja y efectista. Todo ello puede ser malo o bueno según se aplique a la coreografía.

El jurado premió a Bruno Argenta (Suiza, 1965) como mejor bailarín. Su pieza tenía interés, pero el exceso en el zapateado le restó rigor, tapando cualquier matiz del trabajo.

El segundo premio lo obtuvo Eduardo Veitía (Cuba, 1964), con una recreación de la Escuela Bolera, a la que faltó soltura de brazos y en el toque de palillos, aunque bien arropados con un brillante vestuario que sintetizaba la tradición romántica sevillana.

I Certamen de Danza Española

Colombiana: La Cintia / Segura y Montón; 3x3: Montse Sánchez A. Batista; Carmen: Rafael Aguilar / LI. Barber; Sonata y fandango: Eduardo Veitia / P. Soler; Baile sin título: Bruno Argenta / F. Tárrega; Que haya paz: Adrián / L. Vitale. Teatro Albéniz. Madrid, 1 de julio.

Los mayores aplausos fueron para el ganador del primer lugar, Adrián (Buenos Aires, 1965), líder del grupo Danzahar, que presentó una obra ambiciosa y de impacto. Rafael Aguilar recibió un galardón especial al nivel profesional que facilitó dar paso en el palmarés a los más jóvenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de julio de 1992