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Temor a un 'fujigolpe' en Paraguay al entrar en vigor la nueva Constitución

La entrada en vigor este fin de semana de la nueva Constitución de Paraguay, que prohíbe la reelección del actual presidente, el general Andrés Rodríguez, ha provocado inquietud y manifestaciones en Asunción de los partidarios de que el mandatario siga en el poder. Las declaraciones de lealtad al presidente por parte de las Fuerzas Armadas y la actitud equívoca de Rodríguez hacen que más de uno tema la posibilidad de una versión paraguaya del fujigolpe.

Rodríguez ha repetido, desde que asumió la presidencia, que no pretendía la reelección y que se retiraría al final de su mandato, el año próximo. Sin embargo, muchos temían que Rodríguez, que derrocó a su consuegro, el dictador Alfredo Stroessner, en febrero de 1989, tras un golpe militar, aprovechase su popularidad y la evidente falta de líderes en el Partido Colorado para seguir en el poder más allá de 1993 "si la Patria y el pueblo se lo pidiesen".La Asamblea Constituyente, que este fin de semana entrega la nueva Constitución, ha recortado de forma expresa la posible permanencia de Rodríguez en el poder. Una disposición transitoria prohibe la reelección y especifica que se extiende "al actual periodo inclusive". Esto ha indignado a Rodríguez, que considera que la disposición transitoria "ha salpicado a mi familia y a las Fuerzas Armadas, pues se ha dudado de mi palabra".

[Rodríguez ha decidido boicotear la ceremonia en que se promulgará la nueva Constitución y no se desplazará para jurarla, aunque en Asunción se asegura que tendrá que firmarla en el palacio presidencial, informa France Presse.]

Varios centenares de partidarios de Rodríguez se manifestaron el miércoles en Asunción y se desplazaron hasta el palacio de Gobierno, desde donde el general seguía la manifestación.

Cierre de filas

Los militares, que días atrás habían mostrado inquietud e incluso llegaron a rumorear la posibilidad de un golpe contra Rodríguez, cerraron filas en torno al general y le han dado muestras públicas de solidaridad ante la ofensa de los constituyentes.Si a la popularidad de Rodríguez se une el desprestigio de los constituyentes, que han elaborado una Constitución que ha merecido críticas de casi todos los sectores sociales, se ha formado en Paraguay una constelación política que fuentes diplomáticas de Asunción no dudan en comparar con la del fujigolpe en Perú: un presidente popular que se podría enfrentar a unos constituyentes desprestigiados.

La duda ahora es si Rodríguez acatará la disposición constitucional que le condena al ostracismo al final de su mandato o intentará alguna maniobra para permanecer en el poder.

Resulta extraño que Rodríguez, si realmente no deseaba seguir en el poder más allá de 1993, reaccione ahora ofendido ante una disposición transitoria que no hace más que cumplir con los deseos de no ir a la reelección, que él expresaba de forma verbal.

Este conflicto en torno a la reelección de Rodríguez viene además agravado con la crisis del Partido Colorado, dividido entre aspirantes a la sucesión y desprestigiado tras un ejercicio secular del poder en Paraguay.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1992