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Un arma arrojadiza entre los dos grupos mayoritarios

El retraso de casi cuatro meses en la renovación de cinco miembros del Tribunal Constitucional, cuatro por el Congreso y uno por el Senado, está poniendo en una situación muy delicada a los posibles magistrados que resultarán elegidos toda vez que están sirviendo de arma arrojadiza entre los dos partidos mayoritarios. Socialistas y populares no han sido capaces hasta ahora de ponerse de acuerdo y la semana comienza con las más pesimistas perspectivas, ya que el diálogo se interrumpió el pasado viernes con agrios reproches mutuos.Hace más de tres meses Izquierda Unida y el CDS intentaron estropear a socialistas y populares sus planes de reparto y convocaron una reunión para tratar la citada renovación. Los portavoces parlamentarios no tardaron en ponerse de acuerdo en concluir que los cinco magistrados del Tribunal Constitucional debieran salir de una lista de consenso después de que todos los grupos tuvieran capacidad de proponer a personas de probado prestigio e independencia.

Pasadas las semanas no ha vuelto a producirse otra reunión de estas características sino que se ha seguido la práctica tradicional de las reuniones secretas a dos bandas: en una los socialistas y en la otra el PP, CiU, IU y el CDS. No obstante, PSOE y PP son quienes más veces se han visto, con el resultado de que a más reuniones más distanciamiento en las posiciones.

La baza del escándalo

Los socialistas acusan a los populares de mantener una actitud "provocadora" ya que las reuniones acaban con la lista del PP sobre la mesa como única posibilidad de acuerdo. Siempre según versión socialista el PP juega con la baza del escándalo que produciría hacer un pacto que excluyera al primer partido de la oposición.

El enfrentamiento por el que atraviesa el PP y CiU también incide en esta negociación. El PP niega al grupo catalán la capacidad de hacer propuestas para el Constitucional.

Las estrategias de política global del PP y del PSOE están en el fondo de este colapso que poco tiene que ver con los nombres que se barajan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 1992