Un bello programa
La etiqueta Fuera de Serie con que denomina el Madrid Cultural a su ciclo de grandes orquestas y directores no se limitó en esta ocasión a los intérpretes. Acostumbrados a la repetición incesante de obras de Beethoven, Mahler, Brahins, etcétera, un programa doble Honegger-Ravel fue un soplo de novedad.Al igual que sucediera con Lorin Maazel y la Sinfónica de Pittsburgh, la presentación de Charles Dutoit con la Sinfónica de Montreal alcanzó unos resultados artísticos superiores a los obtenidos con el mismo Dutoit y la orquesta Philharmonia de Londres en una visita reciente. Dutoit, como antes Maazel, actuaba con su orquesta. Es algo que se notó, y mucho.
Destacó la homogeneidad de la Sinfónica de Montreal en todas sus secciones en una versión primorosa y casi camerística, sin subrayados innecesarios, de la Cuarta de Honegger. A su claridad se unió la brillantez en la sinfonía coreográfica Daphnis et Chloe, de Ravel, ofrecida en versión completa, con la valiosa y entonada intervención coral del Orfeó Català. Dutoit se recreó en la suspensión del sonido, en los contrastes dinámicos y tímbricos, en los aspectos artesanales y de filigrana de la elaboración orquestal de Ravel.
Orquesta Sinfónica de Montreal
Director: Charles Dutoit. Orfeó Catalá. Director: Jordi Casas. Honegger: Sinfonía número 4. Ravel: Daphnis et ChIoe. Auditorio Nacional. Madrid, 2 de junio.
Pero más que las versiones concretas resplandecía, la música, una música hermosa y sorprendentemnte infrecuente en las programaciones que nos libera por unas horas del imperio sinfónico habitual del siglo XIX para adentrarnos en los enormes y casi ocultos tesoros del XX.


























































