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Genscher cierra una era al dejar la jefatura de la diplomacia alemana

Hans-Dietrich Genscher, de 65 años, abandonó ayer oficialmente el puesto de ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, cerrando así toda una era. Sin embargo, será mañana cuando su sucesor, el también liberal Klaus Kinkel, de 55 años, jure su cargo ante el presidente federal, Richard von Weizsäcker.

Junto a Kinkel tomará posesión su sucesora en el Ministerio de Justicia, Sabine Leutheusser-Schriarremberger, de 41 años de edad y también miembro del Partido Liberal (FDP), así como el nuevo ministro de Sanidad, Horst Seehofer, de 42 años, perteneciente a la CSU (democracia cristiana) bávara.

Genscher empezó ayer su día como casi todos los lunes que ha pasado en Bonn en los últimos 18 años: efectuando unas declaraciones al programa de radio matutino de la SWF-3. En ellas calificaba a su sucesor de "un tipo excelente que ya se ha ganado la confianza del público como ministro de Justicia".

Después advirtió contra los peligros de los nacionalismos radicales emergentes en Europa e insistió en el gran papel que debe jugar la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación Europa (CSCE) para garantizar la paz en el continente.

Hábilmente, esquivó todas las preguntas sobre la crisis en que su salida ha dejado sumido al Gobierno del canciller Helmut Kohl. Otro Ilustre ex, el antiguo secretario de Estado norteamericano Henry KIssinger, de origen alemán, escribió este fin de semana que la razón de la renuncia de Genscher hay que buscarla en el hecho de que así "permite a su partido cambiar de alianza en medio de la crisis y evitar la crítica", refiriéndose a que su presencia era el único obstáculo para que el FDP repitiera a la inversa la operación efectuada por Genscher en 1982 que llevó a Kohl al poder.

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