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Una polémica política

estalló en Bélgica por el problema de las ventas a Turquía de armas que pueden ser utilizadas en la represión de los kurdos. Varios representantes de los partidos políticos flamencos, incluso de los que forman parte de la coalición de ' Gobierno, han pedido que se prohíba cualquier suministro bélico a Ankara. El ministro belga de Exteriores declaró ayer que la Comunidad Europea debería hacer llegar una protesta al Gobierno turco por los abusos contra los derechos humanos de los kurdos.-

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