EL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

La hora del Telediario

Cuando Felipe González subió a la tribuna de oradores para el turno de réplicas el reloj del hemiciclo marcaba las ocho y media de la noche. Antes de que pudiera decir el clásico "señor presidente", desde los bancos populares se escucharon gritos de protesta: González tomaba la palabra en una hora en la que previsiblemente TVE-1 iba a conectar en directo en la segunda edición del Telediario. González, ostensiblemente enojado, hizo ademán de dejar la tribuna, mientras decía al presidente del Congreso, Félix Pons, que ante la situación creada le sugería que suspendiera la sesión hasta las nueve. En ese momento se produjo una situación un tanto tensa, ya que González miraba de frente a Pons mientras éste con la cabeza hacía muestras de que estaba a punto de producirse un acto anómalo, ya que las sesiones las suspende o las reanuda el presidente del Congreso.Después de unos interminables segundos durante los cuales tanto populares como socialistas protestaban airadamente, Pons zanjó la cuestión: "Esta presidencia no puede hacerse eco de maledicencias; nada ha influido para llegar a esta hora ni para torcer el curso del debate, así que la sesión continúa".

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