Arrebato
Pasión, fuerza, originalidad. Maldita Vecindad, llegados desde México, crean y transmiten lo que escasos grupos de los cínicamente llamados países desarrollados consiguen llegar a rozar. Cinco instrumentistas y un vocalista, cuyo desbordante carisma solapó las dificultades para hacerse oír, ofrecieron un concierto desgarrado y enérgico como pocos. Puro eclecticismo, las raíces confundidas entre los ritmos más eléctricos del ska, funk, punk, rock y otros calificativos musicales, que podrían ser cualquiera. Sus composiciones, que parecen surgidas de instantes de urgente necesidad, se completan con unos acompanamientos de saxo y percusiones que redondearon y cargaron de sinuosidad sus ritmos duros y entrecortados.Con dos discos en el mercado, el primero con el nombre del grupo y el segundo titulado El circo, hicieron un recorrido por temas como Pachuco o Un gran circo, interpretados de forma más que sobresaliente, en los que consiguieron de sobra los resultados deseables en un directo: resultar arrebatadores y entablar un auténtico diálogo.
Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio
Sax (saxofones, trompeta y guitarra), Lobito (percusiones), Aldo (bajo), Pacho (batería), Roco (voz), Pato (guitarra). Sala Morocco. 250 personas. Precio: 1.500 pesetas. Madrid, 17 de marzo.


























































