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RELIGIÓN

El Vaticano admite la prueba del sida para novicios de ambos sexos

"Los obispos diocesanos pueden, si lo consideran oportuno, tomar la decisión" de que la prueba del sida sea obligatoria para todos los aspirantes al sacerdocio, sea como clero secular, sea como miembros de una orden religiosa, según admitió ayer el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Joaquín Navarro Valls. El portavoz hizo esta declaración en respuesta a rioticias en ese sentido publicadas en su última edición por el periódico británico The Independent on Sunday.Navarro matizó, no obstante, que la obligatoriedad de la prueba del sida no está siendo introducida en la Iglesia "por decisión de la Santa Sede", ya que los obispos que la dictan lo hacen "sin pedir previamente el permiso" del Vaticano.

Aspirantes a la vida religiosa de ambos sexos están siendo sometidos a esta prueba,- según informaba el pasado domingo el periódico citado, que apoyaba su información en documentos reservados de protesta suscitados por tal decisión-, que cuenta con el visto bueno de la Santa Sede.

Secreto profesional

La noticia refiere incluso el caso de un médico de Roma que se ocupa de enfermos de sida, al que un cardenal habría pedido los nombres y diócesis de los sacerdotes que recurren a sus servicios para suspenderlos a divinis. Pero el médico se negó, por respeto al secreto profesional, según el mismo diario.Afirma The Independent que la obligatoriedad de la prueba del sida pretende hacer frente a la proliferación de la ruptura de los votos de castidad por parte de sacerdotes y monjas, así como a la existencia de casos de homosexualidad entre los primeros. El periódico añade que muchos de los sacerdotes seropositivos en América del Norte y Europa se han infectado a través de contactos homosexuales.

El problema para la Iglesia se plantea con especial gravedad en los países del Tercer Mundo y, sobre todo, en los africanos, según la misma fuente.

Los intentos de introducir la la prueba obligatoria del sida por Estados o centros de trabajo ha encontrado una fuerte resistencia por parte de grupos vinculados a la defensa de los derechos humanos, que entienden que la práctica tiene en la práctica efectos discriminatorios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de marzo de 1992