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El alcalde de San Sebastián persigue a unos manifestantes al grito de "cobardes"

El alcalde de San Sebastián, el socialista Odón Elorza, persiguió ayer, por una de las calles de la ciudad, a un grupo de jóvenes que a la una de la tarde había incendiado un autobús. El valor del vehículo destrozado es de 50 millones de pesetas. El Ayuntamiento de San Sebastián incluyó en el pasado ejercicio una partida de más de 100 millones de pesetas para costear los destrozos que se habían ocasionado en autobuses urbanos a raíz de incidentes callejeros.

Los hechos se iniciaron a mediodía, cuando menos de un centenar de jóvenes radicales se manifestó por la ciudad para solidarizarse con los presos de ETA encarcelados en la, prisión canaria de Salto del Negro. Los alborotadores, con la cara cubierta, obligaron al conductor de un autobús que estaba estacionado en el bulevar donostiarra a cruzar el vehículo en la calzada, y posteriormente le prendieron fuego tras lanzar varios cócteles mólotov.La noticia de que el autobús estaba ardiendo fue facilitada al alcalde Odón Elorza a los pocos minutos de producirse el incendio, ya que el Ayuntamiento se encuentra a muy pocos metros de donde se produjo el incidente. El presidente de la Corporación cogió su chaqueta y salió precipitadamente del despacho, acompañado de dos concejales socialistas. Se acercó a los manifestantes mientras les llamaba "cobardes", y les siguió durante unos metros mientras éstos lanzaban piedras contra él.

Los jóvenes, de edades entre los 14 y 18 años, se adentraron por las calles de la Parte Vieja de la ciudad cuando Odón Elorza, al que le seguían sus guardaespaldas a cierta distancia, fue hacia ellos.

El alcalde explicaba su actuación diciendo: "Creo que hay que dar ejemplo. Los ciudadanos no pueden permanecer en las aceras, viendo con rabia y mordiéndose los labios mientras una cuadrilla de adolescentes hace este tipo de fechorías". Mientras una densa columna de humo negro se podía divisar en distintos puntos de la ciudad, Elorza indicaba que este tipo de actos son graves y peligrosos para los edificios que están próximos por las llamas y las explosiones que se producen.

La actitud del alcalde fue aplaudida por algunos ciudadanos que en ese momento se encontraban en la calle. Su secretaria recogió ayer varias llamadas de vecinos donostiarras que se solidarizaban con el presidente de la Corporación. Una vecina le indicó: "No soy del PSOE, pero ha estado muy bien lo que ha hecho". El incendio destrozó completamente el autobús urbano y las llamas fueron sofocadas por un equipo de bomberos. Durante todos estos incidentes no hubo intervención policial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de marzo de 1992

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