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Gladio era ilegal, según el presidente del comité investigador del Senado italiano

Libero Gualteri, republicano, presidente de la comisión del Senado italiano que ha investigado la red Gladio, entre otros misterios políticos del país, ha redactado ya su informe, y en él califica de "llega] y peligrosa" a esa organización clandestina. El presidente del Gobierno, Giulio Andreotti, y sobre todo el presidente de la República, Francesco Cossiga, han defendido la legitimidad de dicha estructura, creada en Italia en 1956 para contener un eventual asalto del comunismo y disuelta en noviembre de 1990.Cossiga, que hace dos meses declaró que, si Gladio fuera ¡legal, él sería el primer culpable, ha dicho ahora que no hará ninguna declaración hasta que disuelva las cámaras, probablemente a comienzos de la próxima semana. Este calendario dificulta la posibilidad de que la comisión senatorial llegue a discutir y aprobar el informe. "No ha habido ninguna justificación para Gladio, ni al principio ni al final. La ¡legitimidad y la peligrosidad de la red aumentaron, en cambio, con el paso del tiempo", dice el informe. "No todo lo ocurrido en los años turbios de nuestra historia reciente fue responsabilidad de Gladio, pero esta red fue un componente de aquella estrategia que, insuflando en el sistema elementos de tensión, justificó la necesidad de intervenciones estabilizadoras".

"No se pueden consentir los intentos actuales de reducir la historia de Gladio a su fase inicial para justificar aquella estructura oculta como prueba de heroísmo y patriotismo", concluye Gualteri, en referencia a los argumentos utilizados habitualmente por Cossiga para defender la legitimidad de la red.

El informe de Gualteri distingue tres épocas en la historia de Gladio: entre 1951 y 1959, la organización nace y opera en el marco de un acuerdo entre la CIA norteamericana y los servicios secretos italianos; entre 1959 y 1971, Gladio funciona en el contexto de la OTAN, pero Gualteri sostiene que esa relación es demasiado tenue e imprecisa como para legitimar a la red; entre 1972 y 1990, desvanecido el riesgo de una invasión por el Pacto de Varsovia y cancelados los acuerdos secretos con los americanos, Gladio fue una organización estrictamente italiana, orientada a la "guerra no ortodoxa" y al seguimiento de políticos, periodistas y sindicalistas. De las investigaciones judiciales y parlamentarias resulta que no todos los dirigentes han tenido conocimiento de la existencia de Gladio. Supieron de ella Cossiga, Andreotti y el líder socialista, Bettino Craxi, cuando fue jefe del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de enero de 1992