"En Argelia todo está tranquilo"

El barco de Orán llega a Alicante sin noticias inquietantes del país magrebí

"En Orán no se habla de estado de excepción. Todo está tranquilo y sólo sufrimos los problemas normales de la dimisión de un presidente". Así se explicaba Benali Selamane, uno de los 462 pasajeros que llegaron el pasado jueves a bordo del Tipasal el transbordador que une una vez por semana el puerto de Orán (Argelia) con Alicante. Apiñados a su alrededor, varios compañeros de viaje asentían a su! declaraciones. "Mis abuelos y mis padres eran integristas, y con estas elecciones se ha demostrado que el FIS [Frente Islámico de Salvación] tiene muchos seguidores", dijo.Lazhar, de 21 años, se mostró preocupado por la situación de su país: "Aunque de momento no ha pasado nada, podríamos llegar a una crisis interna". Mohamed Choual, nacido hace 26 años en Orán, expresó su temor de que ayer, con motivo de la fiesta semanal, se produjera algún altercado en Argel. "La gente quiere mucho al FIS, pero la vida allí es bastante mala y tenemos problemas con el cierre de fronteras con Marruecos", afirmó. Un comerciante argelino, que, junto con su mujer, era el mejor vestido de todo el pasaje, afirmó: "La situación ahora es normal y estoy seguro de que los militares no van a tomar el poder por la fuerza".

A pesar de la normalidad que querían transmitir, reconocieron que la presencia militar en las calles se ha incrementado y que la mayoría vive pendiente de la televisión. Yosfuie Addelalami ofrecía una visión más clara. "El multipartidismo en Argelia es muy nuevo y todavía tenemos que acostumbrarnos. El problema es que se identifica religión con política, y por eso, aunque el FIS no tiene un programa electoral definido, ha obtenido tanto respaldo". Este oranés creía que si al mediodía de ayer no se producía ningún levantamiento, ya no habría problemas en su país. "Los viernes todos vamos a la mezquita, y si el FIS no organiza ninguna revuelta, ya no pasará nada".

Jorge Palasí, un industrial textil de Alcoy, afirmó: "Me enteré de los problemas de Argelia cuando llamé a mi casa y mi mujer me lo contó. Allí no se observa nada raro". Otro comerciante, José Villegas, relató que los controles policiales en los puntos estratégicos de las ciudades son habituales, pero que a pesar de ello la gente estaba tranquila. "Lo que he oído es que ha habido arreglos entre el Gobierno y el FIS, que han firmado un pacto, por eso no hay mucha inquietud", resaltó.

Casada con un catalán, Karima Mauloy volvía a España tras visitar a su familia. Algo esquiva, declaró: "Yo no sé lo que pasa en Orán. La policía y los militares están en la calle vigilando. La gente no habla de la situación política por temor y algunos piensan que se podría instaurar el estado policial". Otros pasajeros, más jóvenes, se mostraban inquietos, pero no querían hablar.

La línea marítima se mantendrá de momento entre Alicante y Orán. A pesar de que los argelinos necesitan un visado para entrar en España, algunos políticos recelan de la posible llegada masiva de magrebíes si se producen altercados. Aunque la mayoría viaja a Alicante para comprar, ha habido casos de algunos pequeños hurtos en tiendas y vehículos. En 1991 se abrieron 1.107 propuestas de expulsión, de las que se decretaron 671 y se ejecutaron 165. Unos 4.000 argelinos visitan Alicante cada mes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 17 de enero de 1992.