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8.000 personas recordaron a Franco en Madrid

Unas 8.000 personas -50.000, según fuentes de los organizadores, y 10.000, según la policía- se reunieron ayer en la plaza de Oriente de Madrid para conmemorar la muerte del anterior jefe del Estado, Francisco Franco, y del fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. El acto concluyó con el canto del Cara al sol y el himno nacional. Después, cientos de personas se dispersaron por la zona nacional de la calle de Goya -que estaba tomada por la policía-, donde sólo se produjo un incidente: la quema de una caseta de obras. Durante el fin de semana fueron detenidas 40 personas: 15. ultraderechistas y 25 izquierdistas.

La convocatoria de la extrema derecha volvió esta vez a la plaza de Oriente después de 10 años alejada del simbólico escenario, por lo que el presidente de la Confederación Nacional de Ex Combatientes, Ezequiel Almarza, dió las gracias al Ayuntamiento de Madrid, entre los abucheos de una parte del público. En la tribuna presidencial se encontraban Carmen Franco, hija del anterior jefe del Estado, y su marido, el marqués de Villaverde; junto con los presidentes del Frente Nacional, Blas Piñar; de las Juntas Españolas, Ramón Graells, y de Nación Joven, Carlos Alberto Vázquez. Entre los asistentes había personas de edad avanzada, jóvenes y adolescentes, algunos sacerdotes con hábito talar y un grupo déneo nazis alemanes. Los congregados portaban banderas con el águila imperial y enseñas con la cruz gamada, junto con otras de movimientos de extrema derecha belgas, franceses e italianos Los gritos más coreados por los asistentes fueron: "Tejero, libertad", "Ynestrillas, libertad", "Rojos a Moscú", "Muerte a ETA", "La Policía con Franco no moría" y otros en contra del Gobierno. Cuando uno de los oradores se refirió a la negativa de la ministra de Asuntos Sociales, Matilde Fernández, a subvencionar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, hubo gritos de "puta, puta, puta". Numerosos agentes de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana coparon los accesos a la plaza de Oriente que en diversas ocasiones fue sobrevolada por un helicóptero. Todos los oradores ofrecieron una visión apocalíptica de la España actual.

El presidente del Frente Nacional, Blas Piñar, con su habitual lenguaje en tono místico y de arenga patriótica, dijo: "Nos sentimos orgullosos de la noble cruzada española contra el comunismo en l936" y recordó la intervención de la División Azul a favor de Alemania, durante la Segunda Guerra Mundial, en medio del fervor del público más veterano. Piñar, que denominó a Franco y a José Antonio "precursores de la caída del comunismo en el mundo", llamó a la unidad de la extrema derecha y resumió la "terapia" que España precisa para salir del caos: actual: "Nada sin Dios, hombres y mujeres con alma de oro dispuestos a sacrificar todo por España" y "aquello que Franco y José Antonio nos dirían si estuvieran aqui: por favor, uníos". El acto culminó con el canto del Cara al sol, el Oriamendi, el himno de la Legión y el himno nacional. Al concluir, uno de los oradores pidió a los reunidos que se disperaran en orden y agradeció la presencia de los representantes de los medios de comunicación, lo que fue acogido con silbidos por parte de los con gregados.

Los reunidos se disolvieron por la calle Mayor, Puerta del Sol, calle de Alcalá y plaza de Cibeles, donde un grupo intentó cortar el tráfico, lo que fue impedido por decenas de los 1.000 agentes que integraban el dispo sitivo de Seguridad Ciudadana.

Prohibido un acto nazi

Manifestantes en moto y en coche se trasladaron a la calles de Génova y Goya, donde hicieron sonar el cláxon y dieron vivas a Franco y a España en medio de un impresionante despliegue policial. Tan sólo fue incendiada una caseta de unas obras.

La policía detuvo en la calle de Goya al italiano Federico Targa y a los hermanos Manuel, Gonzalo y Alejandro Assiego como presuntos autores de la agresión sufrida el pasado viernes por unos periodistas en el Valle de los Caidos.

La presentación del libro El doctor Leuchter y el fascinante Hitler, de León Degrelle, prevista para las cinco de la tarde de ayer fue prohibida por el delegado del Gobierno, Segismundo Crespo. Los 200 asistentes al acto se congregaron en la sede del grupo neonazi CEDADE.

Seis skin heads (cabezas rapadas) habían sido detenidos tras agredir sobre las 10 de la mañana a una mujer que salía de un pub en el centro de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de noviembre de 1991

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