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LA CONFERENCIA DE MADRID

España ha estado activa pero discreta, según Francisco Fernández Ordóñez

A pesar de su obligada discreción por ser país anfitrión, las autoridades españolas dejan ahora traslucir su satisfacción por el papel desempeñado por España durante la Conferencia de Paz al tiempo que valoran los beneficios que puede reportar a su diplomacia y que el presidente Felipe González intentará empezar a capitalizar durante su primer viaje a Israel en diciembre."A nosotros nos han pedido que pongamos el salón", afirmó antes de que se inagurara la reunión el director general de Oriente Próximo en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Jorge Dezcallar. La víspera de la apertura, el jefe de la diplomacia española, Francisco Fernández Ordóñez, fue más allá al declarar al término de una entrevista con su homólogo egipcio, Amro Musa, que España "está haciendo mucho más que poner el escenario".

En la rueda de prensa que dio el domingo por la noche, tras despedir en Barajas al secretario de Estado, James Baker, el ministro acabó confesando: "Hemos estado activos pero discretos, hemos intentado ayudar a alcanzar esos objetivos" fomentando el diálogo entre las partes.

Además de coordinarse con los copatrocinadores, un equipo de cuatro expertos españoles en Oriente Próximo y encabezados por Dezcallar ha contribuido, según la expresión de un diplomático, "a engrasar los ejes para que no chirríen", soplando algunas ideas en estrecha colaboración con los representantes de la Unión del Magreb Árabe. La relación con la delegación comunitaria no ha sido tan cordial, y fuentes españolas se quejan de los "ataques de celos" de algunos socios europeos que hubiesen deseado acoger la conferencia.

Los elogios del Gobierno español por parte de Baker y del presidente George Bush demuestran que, el capital de confianza del que goza España ha aumentado sobre todo en el seno de la Administración norteamericana. "Trabajando día y noche con los del Departamento de Estado se ha creado un entramado de relaciones personales", subraya un diplomático.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de noviembre de 1991