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La policía desactiva en Zaragoza un coche bomba que dos terroristas abandonaron averiado en la calle

La policía desactivó a primera hora de la madrugada de ayer en Zaragoza un coche bomba cargado con 35 kilos de amosal y 20 de tornillería que un hombre y una mujer, probablemente miembros de ETA, habían dejado abandonado en la calle de Lastanosa de esa ciudad después de que el vehículo se les averiase. Los terroristas pidieron ayuda para empujar el turismo, un Opel Corsa robado en Guipúzcoa, a un repartidor de bebidas, quien comprobó sorprendido que la matrícula del coche, Z-5117-U, era exactamente la misma que la de su Renault 11, por lo que avisó a la policía.

El coche bomba quedó aparcado en doble fila enfrente de un bar y un bloque de viviendas y a 500 metros de la comisaría del barrio de Las Delicias, aunque fuentes policiales citadas por la agencia Efe consideran "improbable" que ése fuese el objetivo de los terroristas. Estas fuentes justifican su afirmación en la gran cantidad de explosivos que contenía el coche, lo que induce a pensar que el lugar del atentado que preparaban iba a ser otro.La calle donde quedó aparcado el coche enlaza con varias carreteras de salida de la ciudad. En las cercanías se halla también un bloque de viviendas de militares del Ejército del Aire y varias viviendas de militares norteamericanos de la base de utilización conjunta.

La policía, avisada por el repartidor de cervezas La Zaragozana que ayudó a los dos jóvenes a empujar el coche desplazó sobre las diez de la noche a la zona a 15 dotaciones, que acordonaron la calle y fueron llamando piso por piso a los vecinos del edificio mas próximo, cerca de 50 personas, para que abandonasen sus casas "con rapidez, pero con serenidad según testigos presenciales. El repartidor no pudo ser localizado ayer.

"Casi no hemos podido dormir. La policía nos avisó que desalojáramos las viviendas alrededor de las diez de la noche. 'Se vayan a donde quieran', nos dijeron", relataba ayer Alejo Mamar, vecino del número 18 de la calle de Lastanosa. "Nos fuimos a los bares de otras calles y hasta casi las dos de la madrugada no hemos podido volver a casa", agregó, según informa Javier Ortega.

Pedro Casanova, dueño del bar Casanova, frente a cuya fachada estuvo aparcado el coche varias horas, recuerda los diferentes comentarios de vecinos y clientes: "Eran un chico y una chica jóvenes. Se les paró el coche en medio del cruce de la calle. Se bajaron y pidieron ayuda. Un repartidor les echó una mano y comentan que se fijó en que la matrícula coincidía con la de su vehículo. Los dos jóvenes se marcharon corriendo".

Otro vecino, llamado Armando, señala que un joven trató de abrir la puerta del coche para retirarlo porque no podía sacar el suyo. "Luego la policía le dijo que de buena se había librado". El dueño de un establecimiento cercano recordaba que a media tarde entró en su tienda un cliente conocido que le dijo: "Ahí fuera hay dos gachós que si no son de la ETA les falta poco".

Efectivos de los equipos de desactivación de explosivos, tras tomar precauciones, realizaron, pasada la medianoche, hasta cuatro explosiones controladas en el maletero y puertas delanteras del coche bomba, y comprobaron que la carga de amosal no estaba conectada. Pasada la 1.30 de ayer, el vehículo fue retirado por una grúa de la Policía Local y los vecinos, muchos de los cuales soportaron las bajas temperaturas de la noche en ropa de casa, pudieron volver a casa.

La policía estableció una alerta en las salidas de Zaragoza. La Delegación del Gobierno agradeció la colaboración ciudadana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de octubre de 1991

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