Entrevista:LA CONFERENCIA DE MADRID

"Judea y Samaria pertenecen a Israel"

Mientras se aceleran los preparativos para la Conferencia de Madrid, en Jerusalén, el ministro de Asuntos Exteriores, David Levy, se muestra optimista, cree en la dinámica de la negociación y asegura que está convencido de que Israel puede mantener la iniciativa dentro del proceso de paz. "Espero de todo corazón que los delegados tengan éxito, de modo que los niños árabes e israelíes puedan vivir sin odio y que las nubes todavía hoy amenazantes se conviertan en fuente de vida, en lugar de traer la muerte", dice el ministro.

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VÍCTOR CYGIELMAN En esta entrevista, Levy se presenta como un hombre de buena voluntad que quisiera encontrar un terreno de entendimiento con los vecinos árabes de Israel, pero no paz a cualquier precio. En todo caso, paz al precio de la seguridad de Israel. Su discurso y sus argumentos son desde luego los de un hombre del Likud, pero sin acento fanático. David Levy está en contra de un Estado palestino y contra la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y explica que la discusión con los palestinos se desarrollará en dos fases; de entrada, un régimen de autonomía para cinco años; a continuación, tras dos años de autonomía, comenzarán las conversaciones para establecer el estatuto Final de estos territorios.

Levy subraya que Israel es el primer país que ha propuesto a los palestinos de Gaza y Cisjordania "ser parte en una negociación sobre su futuro. Nadie lo ha hecho antes. Los turcos, los ingleses, los árabes (el rey Hussein), siempre se han opuesto cuando han tenido a esta población bajo si4 control", dice. "Está de moda acusar a Israel de todo".

¿Qué sucederá si los delegados palestinos en la conferencia de paz declaran que hablan en nombre de la OLP?

"Romperán una promesa dada y lo pondrán todo en cuestión".

¿Abandonará Israel la conferencia?

"No quiero entrar en lo que hará Israel. Israel siempre hace lo que debe en el momento oportuno. Si los palestinos se proclaman OLP es su responsabilidad y ellos asumirán las consecuencias".

¿Está Israel dispuesto a congelar la colonización de los territorios ocupados si los palestinos detienen la Intifiada con el fin de crear un mejor clima para la conferencia de paz?

"Detener el repoblamiento judío significa reconocer de entrada que no tenemos derecho a esos territorios. Yo pertenezco a un partido que cree que Judea y Samaria (Cisjordania) pertenecen al pueblo de Israel. En la negociación reafirmaremos nuestro derecho sobre esos territorios. Sé que los jordanos dirán otras cosas", cree Levy, y añade: "Entraremos en las conversaciones con el fin de encontrar una solución aceptable para las dos partes".

Los árabes dan la impresión de estar dispuestos a cambiar paz por territorios. Israel asegura que toma la paz, pero no da los territorios, afirma un periodista. Ante esto, Levy comenta: "Dejemos hacer a los negociadores".

Los sirios quieren recuperar el Golán, Israel quiere la paz. ¿Cree usted posible un compromiso?

"No estoy dispuesto a discutir eso. Nos hemos puesto de acuerdo para mantener negociaciones sin condiciones previas, no puedo anticipar cuál será la posición de Israel", afirma Levy, pero asegura haciendo enfasis sobre cada palabra: "Si queremos encontrarnos alrededor de una mesa de negociación es porque esperamos que cada parte hará lo posible para que los delegados alcancen un compromiso".

Los cálculos árabes

¿Qué compromiso?

"Aceptable para las dos partes", insiste Levy. Está claro que prefiere no emplear el término compromiso, que recuerda al compromiso territorial, tesis de trabajo prohibida en el vocabulario del Likud.

¿Por qué han aceptado los árabes entablar negociaciones de paz con Israel? "Los árabes han hecho números y han comprobado que a través de la guerra no pueden conseguir nada. Por otra parte, la carrera armamentista les arruina y pone en peligro su futuro. Además, la Unión Soviética ya no es lo que era, por eso han concluido que la paz es la única vía practicable". Y sigue Levy: "Israel corre riesgos participando en este proceso. Nuestro pueblo siempre ha soñado con la paz, pero también sabemos que en esta parte del mundo los débiles no tienen derecho a la paz (véase Líbano o Kuwait). Es normal que haya inquietud entre nosotros. Desde luego, nosotros no negociaremos la paz desde una postura de debilidad, sino de fuerza", concluye el ministro israelí de Asuntos Exteriores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de octubre de 1991.

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