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La familia del delincuente muerto en Pan Bendito denunciará a la policía

Los familiares de Juan Andrés González Torres, de 33 años, que el viernes murió por los disparos de un agente municipal en el barrio de Pan Bendito, manifestaron ayer su intención de iniciar acciones legales contra el agente que lo mató."Lo han matado como a un perro", dijo la viuda, María Soledad Barrul Hernández, de 29 años, que está embarazada. La familia y muchos vecinos de la zona aseguran que González recibió un tiro en la cabeza cuando estaba esposado. La policía, sin embargo, dice que murió de un tiro en el estómago, cuando empuñaba el arma arrebatada a un agente.

La familia de Juan Andrés González Torres se reunió ayer después del entierro, que se celebró en el cementerio de Carabanchel, en la casa de la madre del difunto, una mujer de más de 80 años que vive a pocos metros del portal donde su hijo murió, en el número 21 de la calle de Besolla.

"Como a un perrito", repetía gimiendo la anciana madre de la víctima, mientras los familiares y vecinos tildaban de asesino al policía que disparó contra el hombre que minutos antes había robado un coche cerca de la plaza de Ramales y que, según la policía, se dirigió a gran velocidad y sin respetar las señales de tráfico hacia su barrio, Carabanchel. Allí, añadió el parte policial, el delincuente, que había sido detenido en 27 ocasiones y sobre el que pesaba una orden de busca y captura, emprendió la huida a pie armado con una navaja de grandes dimensiones.

"Primero lo hirieron en una pierna; cuando llegó estaba sangrando. Luego se arremolinó la gente en la calle, y entonces lo metieron dentro de un portal, donde lo esposaron y pegaron el tiro en la cabeza. Una mujer que vive en el segundo piso del edificio y que bajó corriendo al oír el barullo lo vio todo mejor que nadie, porque el resto de la gente se tuvo que quedar fuera del portal", dice un familiar mientras señala los impactos de bala que han quedado en las paredes y en la puerta de una vivienda. Tales disparos fueron realizados, según la versión oficial, para intimidar a las personas que intentaban ayudar al delincuente.

"La policía dice que Juan Andrés les atacó, pero es mentira, porque antes de disparar contra él ya lo habían esposado. Cuando le dispararon estaba en el suelo", añade el famillar, apoyado en su versión por muchos vecinos de la barriada.

Las contradicciones entre la versión de la familia y la de la Policía Municipal no han podido ser aclaradas, ya que no ,se ha hecho público el dictamen del médico forense.

La cara, amoratada

"Hemos visto su cara antes de enterrarlo, y estaba destrozada. Todo morado e hinchado", añadió su mujer, Soledad Barrul. "Era tóxicomano y ladrón, y estaba enfermo. Y si tenía que pagar por ello no era de esta forma. Esto es un crimen añadió serena la mujer del difunto, que también dice estar enferma y que vive con sus cuatro hijos en una chabola en el Tejar Don Eugenio, también en Carabanchel."Tengo cuatro hijos, el mayor de 14 años y la pequeña de 6. La de 7 está en la cama con un ataque de nervios", añadió Barrul señalando a sus hijos, que excepto el mayor, que estaba visiblemente afectado y asustado, parecían no entender lo ocurrido.

Por su parte, el concejal de Seguridad en funciones, José Antonio García Alarilla, dice que el drogadicto murió de un disparo en el abdomen, según la información que le ha facilitado la Policía Municipal. "La bala le atravesó un brazo. Nadie le disparó en la cabeza. Lo que ocurre es que la sangre le salió por la boca. Todo lo que dicen los vecinos es falso. Un grupo de vecinos se echó contra los agentes, que actuaron con auténtica valentía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de agosto de 1991

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