La estética bailaora
Inmaculada Aguilar, bailaora cordobesa de 32 años, ha sido al fin conocida por el aficionado madrileño. No se puede decir que tuviera una actuación memorable, pero aún así el público quedó complacido y aplaudió con largueza.Soleares, alegrías, tarantos y bulerías sirvieron a la Aguilar para exponer un amplio abanico de recursos y solvencia interpretativa.
Su problema, me parece a mí, está en su personal concepción del baile flamenco, en que creo percibir que lo cerebral prima sobre el impulso primario e intultivo. Es cierto que esto sólo no sirve pero si al espectador sólo le llega esto se le está privando de algo tan esencial en lo flamenco como es el chorro de emoción interior. Ahí es donde, a veces, Inmaculada Aguilar no llega. Y es una lástima, porque tiene estampa, sabe bailar y está en posesión de un gran sentido de la estética bailaora.
V Ciclo de Arte Flamenco
Inmaculada Aguilar (baile), con Diego Camacho Boquerón y José el Pipa (cante), Rafael Trenas y Alberto Lucena (toque), Finito de Córdoba (palmas). La Chopera del Retiro. Madrid, 3 de agosto.
Hay que decir que lleva un grupo sólo regular, y esto evidenternente la perjudica. Se salva Boquerón, que vale por todos los demás y que llevó todo el peso del cante, en el que hizo méritos de sobra para haber sido protagonista absoluto. Trenas, que es un buen guitarrista, peca de demasiado clásico, o lo que es lo mismo, poco flamenco.


























































