Un pie, tres votos
Por fin las he convencido. Al principio tenían miedo, decían no sé qué tonterías del Código Penal, pero nada, después de oír al señor Laborda ya saben que eso no es delito ni nada, y que sus votos van a ser válidos y ya están decididas. ¡Van a votar por mí en las próximas elecciones! Encarna y Maruja, que son unas expertas en eso del yoga, me han prometido hacerlo con el pie izquierdo, y quieren que "la canalla periodística" les haga una foto para enviársela a sus señorías y vean que su ejemplo cunde. ¡Se van a poner más contentos! Porque, por lo visto, ellos llevan años haciéndolo, y los españoles, que somos burríslmos, no nos enteramos de que eso de un hombre, un voto ya no se lleva. ¡Y hay que ponerse al día, titis! ¡Un pie, tres votos! Maruja, que es una antigua, dice que igual huele mal eso del pie. Ya le he dicho que no se preocupe, se pone una rosa en el plantal y una palomita en el dedo gordo y le queda la mar de chic. Además, le he prometido un frasco de Chanel número 5, porque ya digo que es una antigua y no le va el Loewe. Yo es que no puedo ir, ¿saben? Tengo mogollón de cosas que hacer, y ahora que se acercan los calores tengo que preparar todo para asistir al des file-votación de verano, porque igual sus señorías cambian de look y votan con otra cosa. Así que ya lo saben, díganselo a su vecina. ¡Corran la voz!-


























































