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Crítica:MADRID EN DANZA

Tratado de la luz

Ante la nueva producción, Tratado de pintura, del Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas (CNNTE) para el ciclo Madrid en Danza, caben varias reflexiones, algunas contradictorias, como reconocer que da gusto ver una buena aunque se piense que, con lo dificil que está la difusión de danza, probablemente hayan tirado el dinero. Otras se repiten casi cada vez que los creadores contemporáneos se enganchan a un tema concreto: da rabia que el movimiento no guarde la autonomía expresiva que ganó respecto al clasicismo y necesite ropajes de identificación cuando no se le permite quedar en la pura abstracción. El Tratado de pintura es un claro ejemplo, pues su título ya obliga a una referencia directa a las fuentes -el Tratado de pintura de Leonardo da Vinci- , cosa que han mantenido de forma perceptible, individualmente, la escenografía, los figurines y, sobre todo, la luz, mientras que la coreografía vista sin trajes, focos o artefactos famosos, podría tomarse por variaciones de una estupenda clase de danza contemporánea que tiene como fin la pura realización técnica sin decír nada. Por ello el interés de las escenas va perdiéndose a medida que se alargan esperando una evolución en el discurso coreográfico que nunca llega.

Tratado de pintura

Producción: Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas. coreografía: Francese Bravo. Música original: Juan Ortega y Jordi Riera. lluminación: Juan Gómez Cornejo. Figurines: Yvone Blake. Bailarines: Cristina Aridreu, Sandra Bonilla. Arriala Dorronsoro. Mar Eguiluz. Fernando Flurtado, Laura López y Orlando Ortega. Coordinación artística: Guillermo Eleras. Sala Olimpla. Madrid. 24 de mayo.

Poética

Los bailarines guardan en todo momento una altura técnica-estupenda la proyección de movimiento de Amala Dorronsoro - , y cuando bailan arrastrados por su sensación interna consiguen aumentar la fuerza de la danza en el conjunto eseénico. El espectáculo quiere ser "una propuesta poética del movimiento" basada en las reflexiones que el equipo dirigido por Guillermo Heras se ha hecho del famoso Tratado.

En este sentido, el resultado es positivo, pues las figuras y su movimiento, apoyado en la composición musical, son siempre el material sobre el que se ha hecho una excelente creación visual. Francesc Bravo ha cuidado especialmente la limpieza de las líneas, el juego del movimiento con el volumen y la disposición de los bailarines en el espacio en armonía geométrica. El resultado es muy diáfano y permite al lluminador Juan Gómez Cornejo crear su bellísimo tratado de la luz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de mayo de 1991