Condenada la Diputación de Lérida por ocultar una semana la muerte de un hombre
El Juzgado de Primera Instancia número uno de Lérida ha condenado a la Diputación Provincial a pagar una indemnización de tres millones de pesetas a la viuda de Angel Soto Verde, cuyo cadáver permaneció siete días en el depósito sin certificar su muerte ni notificarlo a la familia. Soto, de 49 años, ingresó en el Hospital Provincial de Lérida, dependiente de la Diputación, el 7 de agosto de 1983, tras ser recogido semiinconsciente en una calle de Castellnou de Seana, según publicó ayer el diario Segre.
Una semana más tarde, Soto, que, según fuentes próximas a la familia, era alcohólico y sufría cirrosis, falleció por causas desconocidas, ya que, según se indica en la propia sentencia, "es imposible acreditar las causas exactas de su muerte porque nadie certificó su fallecimiento". Posteriormente fue trasladado al depósito de cadáveres del hospital.Y permaneció allí hasta que fue descubierto por una mujer de la limpieza a causa del mal ólor que desprendía.
Según la sentencia, "el cadáver de Ángel Soto estuvo siete días sin enterrar, no se certificó su defunción cuando se produjo y se privó a la familia del derecho a enterrarle dignamente, segun sus costumbres y creenclas". El juez cree que el abandonó y dejadez que los servicios administrativos, gerenciales y auxiliares del hospital otorgado al paciente ha producido "un daño moral de enorme magnitud a su familia" y, por tanto, se condena a la Diputación a pagar tres millones de pesetas a su viuda, Adolfina Sánchez.


























































