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Alfonso Guerra pide en Cantabria que "por una vez" los conservadores voten al PSOE

El vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, que acudió ayer a Santander para apoyar la candidatura a la presidencia de Cantabria de su compañero Jaime Blanco, resaltó que la comunidad vivía una situación "excepcional" por la deuda contraída por el ex presidente Juan Hormaechea, y pidió a la derecha, que "por una vez" diera su voto a Blanco. A la misma hora, el vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, efectuó una defensa de la intervención del Estado en la economía para garantizar la corrección de las desigualdades.

Guerra afirmó que no tenía "el descaro" del PP al decir que ellos iban a ganar, pero que intuía que el partido conservador iba a perder los Gobiernos que ahora tiene. Guerra dijo también que personalmente le llamaba la atención el hecho de que se hayan convocado huelgas en etapa electoral. "Eso no es habitual en Europa, pero, desde luego, los sindicatos están en su derecho a hacerlas".

El número dos del PSOE dio ayer un giro a su habitual estilo "irónico" como él mismo lo calificó, para mostrar en Cantabria una actitud conciliadora y dialogante, quizá consciente del carácter moderado de los ciudadanos de esta comunidad y máxime cuando iba a pedirles a todos, incluidos los votantes ele la derecha, que "por una vez" dieran su apoyo a la candidatura de Jaime Blanco. Los socialistas, que desde hace cinco meses gobiernan en una coalición con todos los partidos esta comunidad, no dejan de repetir que el anterior presidente, Juan Hormaechea, ha dejado a Cantabria en una grave quiebra financiera con una deuda que cifran en 83.000 millones de pesetas.

La polémica respecto a si el Gobierno tiene previsto privatizar una parte de la gestión de la sanidad, llevó a Guerra a hacer la primera crítica a Izquierda Unida, aunque muy moderada dado que en la estrategia de campaña de los socialistas es evidente que figura el evitar los ataques a esta formación y dirigir las diatribas hacia el Partido Popular. "Todos los [partidos] mencionados ya han dicho que eso del pacto secreto es falso y quien lo ha dicho insiste, a lo mejor es que está interesado en que así sea, y desde luego recuerda al Santo Oficio la llamada a que se demuestre que es mentira cuando quien lo ha dicho sería el que debiera demostrar que es verdad. El ministro de Sanidad ha dicho que es una idea falsa".

Ante miles de personas Alfonso Guerra mostró un tono didáctico, aunque, ya al final de su intervención, no pudo evitar realizar algunas críticas en tono de broma hacia el Partido Popular, advirtiendo que el día 27 esa formación se unirá con el partido de Juan Hormaechea (Unión para el Progreso de Cantabria) y recordó el episodio por el cual estos habían roto hace cinco meses. "Han metido a Cantabria en un lío fenomenal al hacer trizas un Gobierno por una conversación nocturna de taberna en el que se hablaba de tal o cual bigote", dijo Guerra, que arrancó los aplausos de sus adeptos. Juan Hormaechea criticó en tal conversación a José María Aznar y a la diputada por esa comunidad, Isabel Tocino.

La fusión bancaria

Por su parte, el vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, efectuó ayer una defensa de la intervención del Estado en el sector público financiero, en el de la energía, el agroalimentario y otros, como una garantía de la aplicación de políticas tendentes a superar las desigualdades y a incentivar la actuación de la iniciativa privada. En una cena celebrada en Guadalajara a la que asistieron unas 500 personas, entre las que además de candidatos del PSOE había erripresarios y representantes sindicales, Serra recriminó al PP por preocuparse sólo "de los intereses privados". "Por este, la derecha ha criticado la creación de la corporación bancaria de España", dijo. A continuación afirmó que no es casualidad que pocos días después de la creación del primer gran girupo bancario público (la Corporación Bancaria de España), se hubiera producido también una importante fusión entre dos bancos privados (el Central y el Hispano Americano).

Antes de la cena, Serra recorrió el centro de Guadalajara acompañado del alcalde, José de Irízar, que aspira a la reelección, y saludando a los vecinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de mayo de 1991

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