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Pujol considera a González su único interlocutor y rechaza a Narcís Serra

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, manifestó ayer que el jefe del Ejecutivo, Felipe González, es su único interlocutor y que no acepta que el nuevo vicepresidente, Narcís Serra, pase a desempeñar esta función. Pujol, quien se entrevistó más de tres horas en La Moncloa con González después de 26 meses sin ninguna reunión, dijo que había visto al presidente del Gobierno "en una longitud de onda" positiva para un mayor reconocimiento del hecho diferencial catalán.

El papel de Narcís Serra como coordinador e interlocutor del Gobierno con las comunidades autónomas fue el único punto de discrepancia apuntado por Jordi Pujol tras su reunión con Felipe González. A diferencia de anteriores entrevistas, el presidente de la Generalitat se desplazó a Madrid después de haber solventado sas principales contenciosos con la Administración central -desarrollo de la Policía Autonómica y llegada del Tren de Alta Velocidad (TAV) a La Jonquera; queda pendiente el nuevo modelo de financiación autonómica que se empezará a negociar tras las municipales- y cuando ha cuajado la política de colaboración entre socialistas y nacionalistas a nivel estatal, impulsada por Miquel Roca.Ha sido, precisamente, el tipo de oposición que debían efectuar los nacionalistas en Madrid uno de los principales puntos de discusión entre Pujol y Roca durante los últimos meses, hasta el extremo de verse desautorizado el segundo en negociaciones con la Administración central, como sucedió durante la modificación de la ley de la Reforma Fiscal. Pujol definió ayer la política de Convergencia i Unió (CIU) como la de un partido de oposición dispuesto en todo momento a buscar acuerdos con el PSOE. "Nosotros no somos la fuerza política llamada a ser alternativa al Gobierno socialista; por lo tanto, nuestra oposición debe ser diferente a la del Partido Popular", indicó.

Pujol explicó a sus colaboradores que había salido satisfecho de la entrevista con González y que la primera evaluación debía ser positiva. "Felipe ha estado cordial, comentó al repasar sus notas de la entrevista. Tan sólo hubo discrepancias importantes en el papel de Narcís Serra, a quien el presidente de la Generalitat ve no tan sólo como el vicepresidente del Gobierno sino, además, como un hipotético rival suyo en futuras contiendas electorales a la Presidencia de la Generalitat en su condición de socialista catalán. "El interlocutor del presidente de la Generalitat es el presidente del Gobierno", recalcó Pujol.

Ante una delegación de funciones por parte de Felipe González, Pujol aseguró que eso era responsabilidad exclusiva del jefe del Ejecutivo, pero avanzó que en ese supuesto el interlocutor de Serra no sería él, sino Roca o el consejero de Economía, Maciá Alavedra.

Tres ministros catalanes

"Soy un hombre de mucha flexibilidad y no me importa entrevistarme con ministros", indicó y citó su reunión la semana pasada con el ministro del Interior, José Luís Corcuera, "pero eso no quiere decir que Corcuera sea mi interlocutor".

Pujol restó trascendencia a la presencia de tres ministros catalanes en el Gobierno y dijo que estaba "poco impresionado" por esta circunstancia para agregar que no era una garantía para Cataluña. "Los momentos más malos para la autonomía catalana han sucedido con tres ministros catalanes [Narcís Serra, Ernest Lluch y Joan Majó]", señaló.

Pujol y González dedicaron una parte importante de su entrevista a analizar la sintuación autonómica y la oferta de pacto efectuada por el presidente del Gobierno durante el debate sobre el estado de la Nación. El Gobierno parece dispuesto a aplicar criterios diferenciadores con la autonomía catalana, siempre que no sean discriminatorios y le pueda abrir frentes de confrontación con otras autoriomías españolas.

En busca de un nuevo clima

, Si el presidente de la Generalitat fue sincero al analizar su entrevista con Felipe González parece evidente que Limbos políticos han empezado a sentar las bases para un nuevo clima entre ambas administraciones y ello se podrá per con mayor claridad cuando se aborde la negociación sobre la Financiación autonómica. Las posiciones de la Generalitat -sesión a las autonomías ele la totalidad del IRPF- han sido rechazadas pero Pujol sabe que a negociación será larga y que cuenta con el apoyo de los socialistas catalanes ,y con el respaldo de algunos presidentes autonómicos como el propio Manuel Fraga.

Por eso, Pujol dijo que había ido a la Moncloa "a charlar" y a "intercambiar opiniones'': resaltó que su Gobierno no es partidario de la modificación de la Constitución y del Estatuto de Autonomía; y avanzó que dentro de siete u ocho meses debería volverse a encontrar con González. Será entonces cuando Pujol. en vísperas de las elecciones autonómicas catalanas ,, con unas elecciones legislativas en el horizonte, deberá optar por definir con mayor nitidez su política de diálogo con los socialistas.

Ayer Pujol insistió en que la autoómia catalana no había puesto en peligro la convivencia y señaló que su trayectoria "no debería dar lugar a suspiacias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 1991

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