George Bush pedirá el apoyo del G-7 para su política de reactivación económica
El presidente de Estados Unidos, George Bush, intentará convencer hoy a sus socios rn el G-7, el club de los siete países más ricos del mundo, para que respalden un recorte generalizado de tipos de interés. El objetivo es, para EE UU, reactivar su economía por la vía de abaratar el dinero y asegurar que esta caída de la rentabilidad del dólar no le debilitará frente a otras divisas. Esta propuesta cuenta, en principio, con el rechazo frontal de Alemania que teme que el recorte de los tipos de interés recaliente su economía.
ENVIADA ESPECIALLos últimos datos sobre la recesión de la economía estadounidense están acompañados de un repunte de la inflación (la tasa de inflación superaría el 5% si los precios crecen todo el año como durante el primer trimestre). Este repunte inflacionista sería mayor, además, si se pone en práctica la política económica que defenderá hoy Bush ante sus socios del Grupo de los Siete, que forman Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá, Francia, Italia y Reino Unido.El subsecretario del Tesoro de EE UU, David Mulford, ha resumido esta semana con toda claridad la nueva orientación de la política económica de su país. En su opinión, "la mayor preocupación debe ser ahora el crecimiento económico y contener la inflación".
Fuerte oposición
Compartir tal enfoque, desde el punto de vista de los países europeos -y, en especial, del núcleo duro del sistema monetario europeo, que encabeza el canciller alemán, Helmut Kohl- equivale a olvidar la permanente preocupación por los equilibrios.Según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional, que hizo públicos su Economic Ouflook esta semana, la CE engloba al grupo de países industriales con un crecimiento más estable a pesar de la crisis, aunque también ha notado los efectos de ésta en 1990 y en lo que va de año.
Los países europeos recordarán hoy, con toda probabilidad, a Estados Unidos la misma preocupación que el FMI ha reiterado esta semana. Los expertos del Fondo han recordado que empujar a la economía por la vía de tirar de la demanda olvidando a la inflación puede llevar a una recuperación económica, pero ésta no sólo será muy breve sino que será seguida de una recesión posterior aún mayor.
Los problemas que soporta en estos momentos la economía estadounidense no se constriñen sólo a un crecimiento económico negativo, como el 2,8% del primer trimestre de este año. Las medidas de reactivación que propugna Bush, además, no pueden apoyarse en la política presupuestaria, toda vez que el déficit público es una de las principales llagas de la economía norteamericana.


























































