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POSGUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

Baker viaja a Oriente Próximo para fijar las bases de una paz permanente

El secretario de Estado norteamericano, James Baker, inició ayer una gira de 10 días por los países de Oriente Próximo con el fin de intentar establecer las bases de un acuerdo de paz permanente en la zona tras la derrota iraquí en la guerra del Golfo. Baker abordará en su misión casi imposible el meollo de los problemas de la región: las relaciones entre Israel y los países árabes y la cuestión palestina.

Durante su primera escala en Arabia Saudí, el jefe de la diplomacia norteamericana se entrevistó con el ministro de Relaciones Exteriores del reino wahabita, Saud Al Faisal, y tenía previsto celebrar una reunión con el exiliado emir de Kuwait, cuya prolongada permanencía en Taif sin regresar al emirato ha provocado una profunda irritación en el Departamento de Estado.Baker visitará hoy la ciudad de Kuwait, donde se reunirá con el príncipe heredero y primer ministro del emirato antes de continuar viaje en dirección a Israel, Egipto, Siria y Turquía. Antes de regresar a Washington, el secretario de Estado tiene previsto trasladarse a Moscú para discutir la situación en Oriente Próximo con los dirigentes soviéticos.

En unas declaraciones a los periodistas Baker se manifestó dispuesto a entrevistarse con dirigentes palestinos de los territorios ocupados, si éstos se muestran interesados en la reunión. Estados Unidos aparece dispuesto por primera vez a coger el toro del problema palestino por los cuernos, a pesar de la resistencia israelí a abordar directamente la cuestión, y a pesar de la moderación demostrada por Israel en la guerra del Golfo.

Resoluciones de la ONU

La nueva línea del pensamiento norteamericano fue expresada por el presidente George Bush el miércoles ante las dos Cámaras del Congreso, donde declaró que había llegado el momento de "poner fin al conflicto árabe-israelí" y se manifestó a favor de la aplicación de las resoluciones 338 y 242 de la ONU, que piden el inicio de conversaciones entre los países árabes e Israel, la primera, y la devolución de los territorios ocupados, la segunda.Bush citó especificamente la parte de la resolución 242 que se refiere concretamente al término "paz a cambio de territorio", rechazada hasta ahora por Israel, que pretende conseguir previamente que los países árabes en guerra con el Estado judío desde la partición de Palestina en 1948 abroguen ese estado de beligerancia y reconozcan su derecho a la existencia.

Baker pretenderá impulsar lo que se conoce como el two-track approach, o tratamiento paralelo de los problemas. De una parte, Baker explorará las posibilidades de que los países árabes de la coalición antiiraquí demuestren una actitud más positiva hacia Israel, y, al mismo tiempo, fomentará las discusiones directas entre Israel y los palestinos de los territorios ocupados.

Ayer, por primera vez, Israel, por boca del director del gabinete del primer ministro Isaac Shamir, Yosi Achimeir, lanzó la idea de una convocatoria de una conferencia regional, no internacional, como "foro adecuado para discutir el conflicto árabe-israelí".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de marzo de 1991