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Crítica:ROCK

Solo y especial

Graham Parker pertenece a una raza especial de músicos. Tiene cuarenta años, una colección magnífica de canciones y una garganta privilegiada. Nunca ha logrado un número uno, y sus dos últimos discos ni siquiera se han publicado en España. Vive una situación delicada. En la sala Universal Club de Madrid se presentó en solitario, con la única compañía de dos guitarras, una armónica y un puñado de maravillosos temas atemporales.Es una gran suerte poder contemplar a este tipo de artistas en conciertos tan íntimos y especiales. Al mismo tiempo es una desgracia no tener acceso a su verdadera dimensión; no podemos olvidar que Parker ha grabado todos sus discos (excepto Live! alone in America) con una banda eléctrica. Los conciertos acústicos en solitario no son, por lo tanto, su estado natural, pero apuesta por ellos despues del éxito de su última gira por Estados Unidos.

Graham Parker

Graham Parker (voz, guitarra y armónica). Aforo: 600 personas. Precio: 2.000 pesetas. Madrid, sala Universal Club, 7 de marzo.

Parker demostró en Madrid tener veteranía y recursos más que suficientes como para salir victorioso en un enfrentamiento con un grupo no demasiado amplio de público. No es un buen guitarrista y únicamente se defiende con la armónica, pero su voz esta cargada de matices; domina todo tipo de registros y se muestra especialmente cómodo en baladas y medios tiempos. Burló a la monotonía, su principal enemigo, y encandiló a sus seguidores. A lo largo de noventa minutos interpretó algunas versiones, (Something happened to me yesterday y I'm free de los Stones y No woman no cry de Marley) y realizo un discutible recorrido por sus clásicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de marzo de 1991