Los beneficios de un buen crucigrama

El nobel Wiesel insiste en el perjuicio de la pasividad frente al televisor

El sueco Torsten N. Wiesel, premio Nobel de Medicina en 1981, ha conseguido demostrar la estrecha relación entre la información exterior y la puesta en marcha de los mecanismos cerebrales de la visión. Extrapolando este conocimiento al desarrollo global de la inteligencia, Wiesel insistió, durante su reciente estancia en Madrid, en los perjuicios de la permanencia pasiva frente al televisor y, por el contrario, en los beneficios de un buen crucigrama en la primera página de un periódico."Nuestro sistema educativo es tan rígido que sólo permite un desarrollo parcial del cerebro", dijo esta semana Torsten Wiesel, pocas horas antes de inaugurar un ciclo sobre neurofisiología de la visión en la Fundación Juan March. Se refería a lo tardíamente que se pone en contacto a los niños con las lenguas, el arte o la música, menospreciando su capacidad de aprendizaje.

Las investigaciones llevadas a cabo por Torsten Wiesel y David Hubel han permitido saber cómo llega hasta la corteza cerebral la información visual generada en la retina. Una segunda aportación importante de ambos científicos consiste en el estudio de los efectos que produce en esta corteza la privación de información. En los pequenos gatos y monos utilizados como modelos experimentales, la simulación de una catarata artificial, mediante una sutura del párpado, provocaba una ceguera irreversible comprobada una vez abierto. Al mismo tiempo, pudieron constatar la inexistencia de actividad eléctrica en el circuito neuronal encargado de transmitir los estímulos del ojo ocluido hasta la corteza, en la cual el 90% de las células sólo estaba respondiendo a la información del ojo sano.

De esta forma pudieron hacer compatibles las dos teorías existentes hasta el momento sobre el funcionamiento cerebral: "El cerebro dispone de unas estructuras propias, pero sólo se ponen en marcha con información procedente del medio ambiente y lo hacen en una etapa crucial del desarrollo", explicó Wiesel. La primera aplicación clínica de esta teoría fue el adelanto hasta las primeras semanas posteriores al nacimiento de las intervenciones quirúrgicas para la corrección de cataratas congénitas.

La gran incógnita para los científicos es descifrar el sistema lógico que permite al cerebro interpretar la información que recibe. "Se sabe que la corteza visual primaria difunde la información a otras 15 áreas corticales, donde es procesada. Existe en ellas cierta especialización para reconocer el color, forma y movimiento, pero aún no sabemos cómo funcionan sus sistemas de conocimiento". En la actualidad estudia las causas de la miopía y hacomprobado que administrando a los animales atropina, no desarrollan miopía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 22 de febrero de 1991.

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