El ejército y los prosoviéticos intentan torpedear la consulta de hoy en Lituania

HERMANN TERTSCH ENVIADO ESPECIAL Los lituanos están convocados hoy a las urnas para expresar su apoyo a "una Lituania independiente y democrática" y al proyecto separatista de las autoridades de la república, mientras el ejército y las fuerzas comunistas prosoviéticas refuerzan sus intentos por hacer fracasar la consulta y acabar con el Parlamento y el Gobierno de Vitautas Landsbergis.

El secretario del Partido Comunista Lituano, Josas Yermalavicius, pidió ayer que Moscú tome "las necesarias medidas" para disolver el Parlamento, derribar el Gobierno del presidente Vitautas Landsbergis e instaurar un comité que gobierne la república bajo mando directo del presidente soviético.En una conversación con EL PAÍS, Yermalavicius calificó de "criminal" la política de las autoridades lituanas y se declaró convencido de que la única salida de la crisis debe basarse en la liquidación política de las autoridades electas en marzo de 1990, a las que considera "únicos responsables" de las víctimas que se produjeron el día 13 de diciembre, cuando el ejército soviético asalto edificios oficiales en Vilna. "Vivimos sin ley en Lituania y hay que restablecer la legalidad y legitimidad soviética".

Sin pronóstico

Nadie se atrevía ayer en la capital lituana, Vilna, a hacer previsiones sobre las medidas que podría adoptar hoy el ejército soviético. Desde hace dos días las fuerzas militares intentan ya abiertamente disuadir a los ciudadanos de participar en esta consulta que el presidente soviético, Miijaíl Gorbachov, calificó de nula e ilegal. Helicópteros militares lanzaron el jueves millares de panfletos sobre la ciudad lituana de Kaunas llamando a la abstención.

Las autoridades lituanas recibieron finalmente ayer confirmación oficial de que el ejército comenzará mañana unas maniobras militares en el territorio de las tres repúblicas bálticas. Nadie considera en Lituania que el comienzo de las maniobras -horas después de concluir hoy a las ocho de la tarde la consulta-, sea mera coincidencia."Puede que controles policíales en calles y carreteras disuadan a algunos de participar en la consulta, pero estamos convencídos de que pese a ello habrá una gran participación", ha declarado el presidente lituano, Landsbergis, que, desde que se abrió la zrisis vive en la sede del Parlamento fortificada con barricadas y trincheras de sacos de arena y fuertemente vigilada por milicias y voluntarlos armados. Landsbergis condenó la "masiva interferencia" del ejércíto rojo, parte de la cual considera las anunciadas maniobras militares en la región.

El comunista ortodoxo y unitarista soviético Yermialavicius defendió la existencia del fantasmagórico Consejo de Salvación Nacional (CSN), que intentó hacerse con el poder tras la operación militar del 13 de enero en lo que cada vez más claramente se revela como un golpe de Estado, frustrado al serle retirado al consejo el apoyo del Krerrílin. "El CSN es un órgano revolucionario que debe estar alerta, ya que las autoridades nos llevan hacia la guerra civiV, senaló, y criticó "errores" de Moscú como permitir la creación por parte del Gobierno democrático de Landsbergis de organizaciones armadas.

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En la consulta de hoy podrán participar todos los ciudadanos que tengan nacionalidad lituana o derecho a la misma, que son todos los residentes en la república de acuerdo con el censo elaborado para las eleccIonnes de marzo de 990. Los iniciales intentos de recortar el derecho a la ciudadanía a inmigrantes de primera o segunda generación, en su mayoría rusos, fueron abandonados, ya que se habían convertido en un argumento de peso para los comunistas prosoviéticos que acusan a las autoridades democráncas de discriminaciones nacionalistas y racistas.

El Gobierno de Vitautas Landsbergis se declara convencido de que gran parte de la minoría rusa, sobre todo sus sectores má educados, así como la práctica totalidad de la minoría polaca, votarán afirmativamente, ya que la repulsa hacia la sangrienta intervención militar del 13 de enero ha disuelto los frentes étnicos que los comunistas y la radicalidad de algunas medidas miciales del Gobierno de Landsbergis habían creado. No obstante, es probable que en localidades con gran concentración de rusos la participación sea notablemente rriás baja que en la media de la república.

Unos 2.7 millones de lituanos tendrán la oportunidad de responder con un "Sí" o "No" a la pregunta "¿Quiere usted que Lituanía sea una república independiente y democrática?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 08 de febrero de 1991.

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