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Los Doce evalúan el coste de la guerra para "repartir la carga cuando llegue el momento"

La economía de los países de la CE está reduciendo su ritmo de crecimiento, según el balance del primer ejercicio de vigilancia multilateral realizado ayer en Bruselas por los ministros de Economía de los Doce. Las expectativas de crecimiento se mantienen en el 2,2% como media, en lugar del 2,9% previsto hace unos meses, aunque el resultado puede ser peor si se agudizan los efectos negativos de la guerra del Golfo y no se corrigen las tensiones provocadas por la política monetaria de Alemania. Los Doce evaluaron el coste de la guerra para cada país comunitario, con la "idea de repartir la carga cuando llegue el momento", explicó el ministro español de Economía, Carlos Solchaga. Las cifras se mantienen en secreto.

El ministro alemán, Theo Waigel, se comprometió ante sus colegas a recurrir a los impuestos para reducir el déficit presupuestario y aliviar la presión que los altos tipos de interés del marco ejercen sobre las otras monedas. La elevada inflación, el aumento de los déficit presupuestarlos, el bajo nivel de ahorro y, sobre todo, el grave peligro de incremento del paro en todos los países son las dificultades por las que atraviesa la economía de la CE. Las recetas recomendadas siguen siendo limitar la oferta monetaria y estimular la inversión. El objetivo marcado es conseguir la convergencia de las políticas económicas, hoy en fase de desvío, para no crear nuevas dificultades a la unión monetaria.

Situación griega

La situación 'insostenible' es la de Grecia, con una inflación imparable del 22,8% y desequilibrios estructurales. Los Doce aprobaron un crédito de 2.200 millones de ecus (286.000 millones de pesetas) a este país, con un primer desembolso inmediato de 130.000 millones. La ayuda estará sometida a condiciones de ajuste que serán fijadas el próximo mes.

El déficit es también "preocupante" en Italia, Bélgica, Holanda, Dinamarca e Irlanda deberán continuar con sus políticas hacia el equilibrio. En lo que respecta a la reducción de la inflación, a Grecia y Portugal le corresponde el mayor esfuerzo, pero España y el Reino Unido son también señalados como países con problemas. La economía española, según el ministro alemán, es una de las que presentan problemas estructurales de déficit, a causa del desequilibrio comercial, así como alta inflación y bajo ahorro.

La economía de la CE, según el análisis de la Comisión Europea compartido por los ministros, ve frenado su crecimiento por el efecto pernicioso de la política que Alemania está llevando a cabo desde la unificación. La política expansiva para desarrollar la ex RDA. ha disparado el déficit presupuestario alemán, que se intenta compensar con restricciones monetarias y altos tipos de interés que actúan como un corsé en el resto de los países. A ella se añade el coste para Europa de la guerra del Golfo -todavía moderado, aunque algunos países plantean la necesidad de imponer mayores impuestos para generar recursos- y la recesión económica en Estados Unidos y Gran Bretaña.

El ministro alemán, frente a las críticas, recurrió a los beneficios que reportan a los Doce las mayores importaciones por parte de la RFA. En concreto citó que han aumentado un 31% sus compras a España, un 16% a Italia y un 14% a Francia. Waigel se comprometió, sin embargo, a recurrir a los impuestos para disminuir el déficit este año en 35.000 millones de marcos sobre la cifra prevista. Además de más ingresos fiscales, Alemania recortará sus gastos militares en 7.600 millones de marcos. Esta política expansiva se proseguirá en los próximos años para permitir que Alemania, en palabras del ministro, "vuelva a ser la locomotora de la economía" de los Doce.

Propuesta española

Por la tarde, los ministros de Economía y Hacienda, convertidos en conferencia intergubernamental para la unión monetaria recibieron las explicaciones del ministro Carlos Solchaga sobre la propuesta española para la segunda fase que se iniciará en 1 de enero de 1994. El modelo español se basa ahora, en lugar de apoyar el ecu fuerte de nueva creación que propone el Reino Unido, en reforzar el ecu-cesta que existe en la actualidad. Se trata de una fase transitoria hasta la entrada en vigor del ecu como moneda única. "Pero la formulación española", según un responsable comunitario, "vuelve ahora a la ortodoxia, quizá para eliminar cualquier ambigüedad sobre su firme compromiso con el objetivo final". El Reino Unido, de momento, no acepta la moneda única.

España justifica su nueva propuesta en un intento de síntesis de todas las posturas. El atractivo del ecu reforzado, aún en su papel de moneda de referencia, es que nunca se depreciaría y se alinearía con la paridad de las monedas fuertes en el caso de algún reajuste monetario dentro de la CE. Esa potencialidad "facilitaría el ahorro en ecus y el proceso de sustitución de monedas especialmente en los países que no tengan disciplina monetaria". Francia presentó un proyecto global de tratado que coincide en gran medida con el texto de la Comisión Europa y con el reforzamiento del ecu que defiende España.

Los Doce aprobaron también conceder un crédito de 500 millones de dólares a Checoslovaquia y otro de 250 millones a Hungría a través del Banco Europeo de Inversiones. España levantó finalmente su reserva, justificada hasta ahora en que ese acceso privilegiado a la financiación comunitaria le es negado a los países latinoamericanos.

Por otra parte, Gran Bretaña ha considerado que la propuesta española para la unión monetaria representa una "contribución aceptable" para las negociaciones de la CE sobre la segunda fase. Un portavoz del Ministerio de Economía de Londres afirmó a Efe que "nos alegra que España reconozca el mérito de los elementos antinflacionarios en nuestro plan de crear un ecu fuerte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de enero de 1991

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