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Una bomba de ETA causa el pánico en un edificio de San Sebastián

Una bomba colocada en un edificio de 10 viviendas en San Sebastián causó ayer importantes daños materiales. Aunque los vecinos del inmueble afectado resultaron ilesos, las escenas de pánico por la explosión del artefacto se sucedieron entre los habitantes de la zona. La bomba había sido colocada, presumiblemente por miembros de la organización terrorista ETA, en un trastero del inmueble situado justamente debajo del piso en el que viven un miembro de la Guardia Civil y su familia.

La explosión se produjo a las 02.40 horas de ayer en el número 63 de la calle de la Escolta Real y destruyó la vivienda en la que reside el guardia Francisco Blanco, su esposa y su hijo de tres meses.Las otras nueve familias del edificio no tienen ningún tipo de vinculación con las fuerzas de seguridad del Estado. En el momento del atentado se encontraban en el interior del piso del agente la esposa y el bebé, ya que Francisco Blanco se hallaba internado en un centro sanitario por un problema estomacal, según informó el Gobierno Civil de Guipúzcoa. El bebé fue sacado de entre los escombros por un vecino.

La onda expansiva alcanzó a todas las viviendas del edificio y causó daños en los balcones y ventanas, así como en varios automóviles que se encontraban estacionados en las inmediaciones. Los autores del atentado colocaron el explosivo, siete kilogramos de amosal, en uno de los trasteros, al que accedieron después de romper la puerta del mismo.

En el edificio contra el que la banda terrorista atentó residen un total de nueve familias, que en el momento de la explosión se encontraban durmiendo. Ninguna llamada avisó de la colocación de la bomba en se inmueble. La policía atribuye esta acción terrorista a uno de los grupos de miembros liberados de ETA que actúa en la capital donostiarra y que ha cometido atentados similares en los últimos meses.

El primero fue el 3 de noviembre contra viviendas en las que residen policías y sus familias; un mes después atentó contra varios edificios en los que viven oficiales de Marina. El atentado de ayer recordó a muchos vecinos de esa calle el cometido en junio del pasado año contra el militar jubilado Ignacio Urrutia, al que asesinó de varios disparos en la cabeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de enero de 1991

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