González dice que la relación entre los ministros es razonablemente buena, dada la dificultad de gobernar

El presidente del Gobierno, Felipe González, aseguró ayer que los ministros se llevan razonablemente bien, teniendo en cuenta las dificultades que lleva consigo la tarea de gobernar, pero admitió que la remodelación del Gabinete es una cuestión abierta que sigue pendiente. En su encuentro informa¡ con los periodistas durante la recepción celebrada en el Palacio Real con motivo de la Pascua Militar, Felipe González contestó con bromas a la mayor parte de las preguntas que se le hicieron sobre la crisis de Gobierno y eludió pronunciarse en torno a la fecha y al alcance de la misma, si bien no la descartó en absoluto.

La primera comparecencia pública de Felipe González tras las fiestas navideñas no satisfizo las expectativas de quienes esperaban algún pronunciamiento claro en torno a un próximo cambio de Gobierno, que ya empiezan a reclamar públicamente dirigentes de su propio partido. En un tono desenfadado, facilitado por el entorno informal de la conversación, contestó con sonrisas o ironías a la mayor parte de las preguntas, aprovechando el equívoco entre las dos crisis de actualidad: la del Gobierno y la del golfo Pérsico.No obstante, admitió como posible, sin perder la sonrisa, que la opinión pública perciba cierta provisionalidad en el Gabinete que al mismo le haga falta una buena dosis de renovación. A este respecto, recordó que se trata de uno de los Gobiernos más estables de la historia de España y (que tiene incluso pocos parangones en el resto de Europa, por lo que su renovación es un asunto abierto y pendiente.

Respecto a las diferencias personales entre los miembros del Ejecutivo, especialmente entre el vicepresidente Alfonso Guerra y el ministro de Economía Carlos Solchaga, el Presidente aseguró que los ministros se llevan razonablemente bien, teniendo en cuenta las dificultades que conlleva la tarea de gobernar, como se encargó de matizar. A todos los integrantes de su Gabinete los incluyó bajo el calificativo coloquial de buenas personas y con todos ellos, según dijo, mantiene una buena relación.

Las dos crisis

Los numerosos intentos realizados por los periodistas para que marcara un plazo a la remodelación del Gobierno resultaron infructuosos. Cuando se le preguntó por la incidencia en sus planes de la evolución del conflicto del golfo Pérsico, se limitó a contestar que, en su opinión, no existe una relación de causa-efecto entre ambos hechos.

Felipe González admitió, considerándolo de dominio público, que le cuesta trabajo acometer una remodelación de Gobierno, pero dijo que ello no le impedirá tomar una decisión al respecto si lo considera necesario. Otra cosa bien distinta es la explicación que se ofrezca de la misma, ya que nunca se explican las causas de una crisis de Gobierno, aseguró, poniendo como ejemplo la reciente dimisión de la primera ministra británica Margaret Thatcher.

En relación con la crisis del Golfo, calificó de error la negativa de las autoridades iraquíes a mantener un encuentro con representantes de la Comunidad Europea (CE) y señaló que la resolución del conflicto depende en un 90% de Sadam Husein, quien debería dar un paso en la dirección del cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Felipe González aseguró públicamente, como también lo hizo el ministro de Defensa, Narcís Serra, que España no tiene previsto el envío de nuevas tropas a la zona del conflicto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 06 de enero de 1991.

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