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El PNV sacrifica al alcalde de Bilbao para no imposibilitar el pacto con los socialistas

El alcalde de Bilbao, José María Gorordo, anunció a mediodía de ayer su intención de dimitir del cargo "por discrepancias con la cúpula" de su formación política, el Partido Nacionalista Vasco (PNV). La gestión de Gorordo al frente de la ciudad durante tres años y medio, polémica y llena de tensiones, le ha otorgado, sin embargo, una incuestionable popularidad. El detonante de la ruptura ha sido un enfrentamiento con el grupo municipal socialista que el PNV consideró muy peligroso en estos momentos, porque podía cerrar el paso definitivamente al pacto con el PSOE para el Ejecutivo vasco.

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Gorordo dio cuenta de su intención de abandonar el cargo a las 12 del mediodía, justo cuando el grupo socialista anunciaba que desde esa hora se sentía libre de cualquier compromiso con el PNV en el Ayuntamiento hasta conseguir la plena restitución de las competencias en el área de Urbanismo al concejal Paulino Colmenero."La dignidad en mi cargo y en mi trabajo se acaba", explicó el alcalde para justificar su decisión. Según Gorordo, su partido no le ha permitido disponer de los instrumentos necesarios para afrontar los problemas de la ciudad y convertirla en el gran centro urbano de su área de influencia en el País Vasco y más allá del mismo. El alcalde dijo que lleva esperando inútilmente desde hace medio año los 270.000 millones de pesetas necesarios para afrontar los déficits de infraestructura de Bilbao.

Las discrepancias se refieren a la cúpula del partido, precisó Gorordo, y no le impiden sentirse "orgulloso" del PNV, del que forma parte desde hace 14 años, según recordó ayer. Cuando el alcalde formalice la dimisión, "en el momento oportuno" según dijo, se hará cargo interinamente del puesto su compañero de partido y teniente de alcalde Beti Duñabeitia.

Eliminado como candidato

La dimisión cogió por sorpresa a todos los grupos municipales e incluso a varios concejales del PNV, ignorantes durante la mañana de lo que se estaba preparando. Ni la ejecutiva de Vizcaya ni la nacional del PNV habían expresado reacción alguna hasta media tarde. [Por la noche, el presidente de la ejecutiva nacionalista en Vizcaya, Xabier Atutxa, señaló que desconocía "cuáles son las discrepancias" con la cúpula del partido que han motivado a Gorordo a dimitir, informa Efe].Un portavoz de la ejecutiva nacional dijo que el alcalde no había anunciado su intención de dimitir y que esta se había producido, seguramente, al conocer que no iba a ser candidato a la reelección.

El choque con los socialistas último de una larga serie, se produjo cuando Gorordo anuló el jueves el papel del concejal Colmenero y recuperó para sí mismo la capacidad de decisión en el área de Urbanismo. La medida era una represalia por la negativa de los concejales socialistas a apoyar una propuesta del alcalde para recalificar a zona verde los terrenos del antiguo astillero Euskalduna. La recalificación no tiene más objeto aparente que abaratar el coste teórico de los terrenos y obligar a su propietario, el Instituto Nacional de Industria, a reducir sus pretensiones económicas en la negociación con el Ayuntamiento.

La recalificación abarataría también una hipotética expropiación, medida extrema que el alcalde estaba dispuesto a afrontar, según había anunciado, en su propósito de recuperar los terrenos para la ciudad.

La reacción fulminante de Gorordo ha colmado el vaso de la paciencia de la ejecutiva de Vizcaya de su partido, según fuentes nacionalistas, en un momento especialmente delicado para las relación entre el PNV y el Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE).

La voluntad de la ejecutiva de obligar al alcalde a restituir en sus funciones al concejal Colmenero, según las mismas fuentes, precipitó la dimisión de Gorordo, que ya en anteriores ocasiones se había visto forzado a enmendar decisiones polémicas o conflictivas.

La ruptura del acuerdo de coalición en el Ayuntamiento de Bilbao era un obstáculo añadido al bloqueo de las conversaciones entre los dos principales partidos para intentar renovar el pacto en el Gobierno vasco. Añadida a la intención del PNV de hacerse el próximo martes con la presidencia del Parlamento de Vitoria en detrimento del PSEP-SOE si no media un acuerdo previo, corría el riesgo de desmoronar toda la red de pactos establecida entre ambas formaciones en las instituciones vascas desde las elecciones autonómicas de noviembre de 1986.

Nueva reunión secreta

Precisamente ayer, los principales dirigentes del PNV y del PSE celebraron un encuentro secreto para intentar romper el bloqueo de la negociación, según informaron fuentes próximas a los socialistas. Fuentes de la ejecutiva del otro partido dijeron desconocer la reunión. Los peneuvistas Xabier Arzalluz y José Antonio Ardanza y los socialistas Txiki Benegas y Ramón Jauregui almorzaron juntos y sondearon las posibilidades de reabrir las conversaciones, paralizadas en la práctica desde hace dos semanas.En la reunión no se produjeron avances concretos, al mantener cada parte sus posiciones. Los socialistas rechazan comprometer al Gobierno central sobre transferencias que consideran de muy difícil solución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de diciembre de 1990

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