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Tropas de EE UU frustran en Panamá un levantamiento militar contra Endara

El coronel Eduardo Herrera, un antiguo oficial de las fuerzas de Noriega estrechamente vinculado con Estados Unidos, protagonizó ayer en Panamá el primer levantamiento militar contra el Gobierno de Guillermo Endara. La frustrada acción del golpista, que exigía mejoras para la nueva institución policial, fue controlada desde el principio por la intervención del Ejército norteamericano estacionado en territorio panameño.

Eduardo Herrera, que terminó detenido al entregarse a los norteamericanos al verse rodeado con sus sediciosos, había escapado a primeras horas de la madrugada de ayer de la prisión de la isla de Coiba a bordo de un helicóptero que formaba parte de la dotación de un barco atunero. Desde el primer momento buscó refugio, junto a dos centenares de hombres, en el edificio de la Dirección General de la Policía, situado en la falda del cerro Ancón, a pocos metros de distancia de las oficinas del Comando Sur, en el área que en Panamá se conoce como la zona del canal.Herrera había sido relevado de la jefatura de la policía panameña en septiembre pasado y posteriormente detenido bajo la acusación de participar en un compló para desestabilizar el Gobierno de Endara.

La sede en la que ayer se encerró Herrera fue inmediatamente rodeada por soldados y blindados del Ejército norteamericano, que, según una nota oficial de la Embajada de Estados Unidos, actuaron a petición del Gobierno panameño y en apoyo al presidente Endara.

Poco antes del mediodía, Herrera abandonó la Dirección de la Policía acompañado de sus hombres con intención de dirigirse, aparentemente, hacia el palacio presidencial, pero fue detenido poco después por los soldados norteamericanos, según se confirmó oficialmente. Aunque en el momento de la detención se escucharon algunos disparos, anoche no se había informado todavía acerca de heridos o muertos en la pintoresca sublevación policial. En medio de la batahola, Herrera se entregó, pese a informaciones que hablaban de que se había escabullido.

El coronel Herrera explicó a los periodistas que su acción no estaba destinada a derrocar el Gobierno instalado después de la invasión norteamericana del 20 de diciembre pasado, sino a exigir aumentos salariales para los 13.000 miembros de la fuerza pública, un mejor trato para la institución y un comportamiento más nacionalista de los nuevos dirigentes. Aunque el primer vicepresidente y ministro de Gobierno y Justicia, Ricardo Arias Calderón, declaró a la radio que ninguna negociación podía establecerse con quien había "intentado violar el orden democrático del país", un representante del Gobierno panameño, el viceministro Ramón Lima, se entrevistó durante la mañana de ayer con Herrera para buscar una solución del caso.

La acción de Eduardo Herrera, pariente de Omar Torrijos, coincidió con el inicio de una huelga. La rápida intervención de las tropas norteamericanas y los escasos medios de combate de la policía panameña hacían que el intento golpista pareciese desde el principio condenado al fracaso. El protagonista de este intento colaboró con Noriega hasta 1987. Hasta esa fecha ejerció como embajador de Panamá en Israel, donde estableció relación con los servicios secretos de ese país. Posteriormente se exilió en Miami y trabajó para una empresa israelí. Cuando fue destituido de la jefatura de la policía, en septiembre pasado, Herrera esataba en Perú, pero decidió regresar a Panamá, vía EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 1990

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